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Año del diálogo y la reconciliación nacional
DOMINGO 20

de mayo de 2018

PERCEPCIÓN SOBRE LA RADIO Y TELEVISIÓN PERUANA

¿Qué vemos?

Una encuesta de Concortv señala que el 98% de los peruanos prefiere la televisión. En el llamado “interior” del país, la radio continúa siendo considerada el medio de comunicación más “plural”. Parte de la población percibe que la TV tiene mirada negativa sobre la mujer, los niños y los ancianos. En cambio, gozan de buena percepción TV Perú y Radio Nacional.

10/5/2018


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Desmenuzando la data, somos un país dependiente más de la televisión que de los smartphones. Lo dicen los resultados del Estudio de Consumo Televisivo y Radial 2017, encargado por el Consejo Consultivo de Radio y Televisión (Concortv):

La “caja boba” continúa siendo el medio de mayor penetración y consumo; lo prefieren el 98% de los peruanos. Y uno recuerda al politólogo italiano Giovani Sartori en su célebre ensayo Homo videns: “el telespectador es más un animal vidente que un animal simbólico. Para él, las cosas representadas en imágenes cuentan y pesan más que las cosas dichas con palabras.”

Empero, la encuesta señala que el 65% prefiere la TV pagada, y un 13% utiliza las plataformas OTT, como Netflix, Movistar Play y otras. Esto es una tendencia mundial del fenómeno streaming. ¿Cuál sería la otra lectura?

Señal digital

Para Jorge Acevedo Rojas, miembro de Concortv, la oferta nacional de televisión “aún es limitada”. Además, la televisión digital de señal abierta es poco utilizada.

“Por ejemplo, TV Perú tiene tres canales (7, 7.3 e i.pe); estos dos últimos solo se ven en TV por cable, cuando deberían de verse también por señal abierta, pero el Estado no ha promovido una masificación de migración o adaptación de los televisores a la señal digital. Entonces, la oferta de señal abierta es muy pequeña y el público opta por la televisión pagada. Es decir, la gente prefiere pagar para obtener buenos productos audiovisuales de entretenimiento”, recuerda.

De la televisión nacional, el consumidor peruano prefiere los telenoticiarios y los reality shows (con preferencias en la encuesta entre los 10 y 20 puntos porcentuales de los encuestados). Acevedo suma a ello el buen nivel de audiencia de las miniseries o “narrativas de personajes asociadas a nuestro contexto sociocultural”.

El 86% prefiere la radio para mantenerse al día. Los diarios impresos representan el 72% y el 66% prefiere el internet.

Fidelidad radial

Para el especialista, la prevalencia de la radio en el gusto del consumidor, sobre todo del interior del país, tiene que ver, primero, con la prevalencia del mundo rural fuera de Lima; segundo, con que la mayoría de las más de 4,000 emisoras legales que hay en el país se encuentran fuera de la capital; y que estas radioemisoras “abordan temas locales, desde la perspectiva local”.

Aquí juega también a favor de las emisoras el que los canales locales no están presentes en la parrilla de las grandes cadenas de televisión de cable, pues “no hay obligación” de hacerlo.

“Esto es un problema para la televisión local, que no puede fortalecerse. Ya el Concortv y otros organismos ligados al sector han llamado la atención sobre esta realidad”. Acevedo recuerda que en otros países las empresas de televisión por paga tienen la “obligación” de incluir en sus parrillas a los canales locales –legalmente establecidos– en sus ámbitos de servicio.

Solo para graficar el hecho, recuerda que el Estado, a inicios de esta década, tuvo que pedirle una especie de “favor” a los privados, para que incorporen en sus parrillas el canal de servicio público TV Perú, 7.3. En el caso de las televisoras pequeñitas, su situación es más vulnerable.

Mala representación

Un tema que preocupa a la audiencia es la negativa representación de niños, mujeres y ancianos en la “caja boba”. Acevedo opina que esto responde a que la autorregulación de los canales y la Sociedad de Radio y Televisión, no funcionan bien: después de los hechos se piden disculpas, cuando la autorregulación debería actuar antes de la emisión de algunas imágenes.

En Chile, por ejemplo, el Consejo Nacional de Televisión vigila que la programación cumpla con las leyes, otorga las licencias de televisión y, eventualmente, las revoca. En cambio, el Concortv solo da recomendaciones. Su opinión no es vinculante, gracias a la presión de los operadores de la televisión y radio. Se han hecho reuniones con directivos, a fin de lograr cierto tipo de respuestas, mirada autocrítica.

El 52% de los encuestados conoce del “horario familiar” (6:00-22:00 horas), pero menos de la mitad (48%) sabe que tiene derecho a quejarse por contenidos inadecuados en la radio o TV durante dicho horario.

“Las personas naturales desestiman realizar una queja porque es un proceso largo y tendrían que verse con los abogados de las televisoras”. Ante ello, Acevedo opina que una buena iniciativa sería fomentar una asociación que vele por los derechos de las audiencias peruanas (oyentes y televidentes), que cuente con asesoría legal, interponga quejas y haga un seguimiento para lograr la sanción administrativa del MTC, si el caso lo amerita.

Hay pocas sanciones administrativas contra los medios que infringen. Algunas voces han planteado que exista, como en Argentina, una defensoría pública de las audiencias que actúe de oficio, investigue, evalúe y presente el caso ante la autoridad correspondiente. Podría tratarse de un brazo de la Defensoría del Pueblo, para que los ciudadanos puedan hacer frente al poderoso gremio de las televisoras, que tiene a políticos como aliados.

La ausencia de la TDT

El estudio señala que el 84% no ha escuchado hablar de la televisión digital terrestre o TDT. Es más, comparando con la encuesta anterior, se ha disminuido en 4% el conocimiento sobre la TDT. “La TDT es importante porque, frente a un mercado bastante concentrado, permite al usuario recibir una mayor cantidad de oferta de programación con relativa facilidad. Se promovió un patrón de televisión digital japonés porque permitía que los celulares sintonicen la radio y la TV abierta sin pagar, pero el Estado no ha promovido su masificación y el costo de las licencias de TDT es muy alto, lo que reduce en la práctica la oferta a los grandes operadores”, dice Acevedo.