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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 13

de diciembre de 2017

JAVIER ECHECOPAR. GUITARRISTA E INVESTIGADOR

“La danza de tijeras no perdona: es como tocar a Bach”

Preocupado por el legado musical del país, el reconocido artista busca formar “músicos de síntesis”.

19/3/2017


José Vadillo Vila

Entrevista y foto

Hace tres años que prepara el repertorio que ofrecerá en el Gran Teatro Nacional (GTN). Una “síntesis” de décadas dedicadas a reunir material para conciertos y trabajos de investigación. Javier Echecopar recorrerá la historia de la música peruana, desde la llegada de las cuerdas, con el concertista español Lucas Ruiz De Ribayaz, en el XVII, pasando por el barroco colonial, la etapa romántica de la Independencia, lo clásico de lo republicano, hasta música costeña y andina actual. 

Tiene varios cuadros pintados, ha practicado la poesía, su pasatiempo es la astronomía –compuso ‘Balada a Giordano Bruno’, dedicada al astrólogo italiano del XVI– y pronto publicará un libro que resume apuntes, memoria y viajes, pero el eje de su actividad es la guitarra. Lo acompaña un instrumento cusqueño de 1863.

En el concierto del 30 de marzo compartirá escenario con el guitarrista Manuelcha Prado, el violinista Andrés ‘Chimango’ Lares; las sopranos Edith Ramos, Silvia Falcón y Victoria Villalobos; la interesante cantautora La Lá y la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN).

–De sus invitados, varias décadas de amistad lo unen con Manuelcha Prado.

–Somos hermanos de música y también por el gusto de compartir cosas de los Andes y conversaciones filosóficas. He estado, gracias a él, varias veces en la Fiesta del Agua, en Puquio (Ayacucho). Y también hicimos las transcripciones de sus partituras.

Puquio fue vital en su conocimiento de los Andes. En el espectáculo estrenará la ‘Danza de las tijeras’, que guarda desde su primer viaje al sur ayacuchano, en 1986.

“Trabajé durante tres meses un arreglo porque la danza de las tijeras no perdona. Es como tocar un preludio de Bach porque arranca y no para hasta el final, al mismo tempo. Ahí nada de partitura. Hay que meterlo a la memoria y sentirlo”.

–A usted le debemos las primeras transcripciones de los arreglos de guitarra de Raúl García Zárate.

–Esa fue una experiencia muy linda que duró como dos años, allá en los ochenta. Iba a su casa; Raúl tocaba y yo tomaba nota. Entonces no había filmaciones. Era tan amable Antonia, su esposa, que me recibía con un desayunito y a veces las sesiones se alargaban tanto que terminaba almorzando. Conocí ahí la buena comida ayacuchana.

Noche de estrenos, acompañado por la OSN, Echecopar ofrecerá una obra del compositor nacional Pedro Ximénez Abril (1780-1856). “Fue el músico más importante que vivió en el Perú. Tiene cerca de 2,000 obras. ¡Era un monstruo; un Bach! Tenía una gran calidad académica e integró en sus obras huaino y yaraví. Su música debió influenciar a gran parte de Latinoamérica. Y se le público también en Europa”.

–Frente a otros músicos académicos, usted tiene una ventaja: definió muy joven su peruanidad.

–Quién sabe que la sensibilidad me ha ayudado. Definitivamente, la música peruana y la música andina, en particular, llaman la atención. El francés Olivier Messiaen decía que nada puede compararse con la riqueza, variedad y calidad de la música peruana. Se refería a la música andina, sobre todo.

–Ha dirigido una carta al presidente Kuczynski, 14 sueños musicales. Mencióneme lo más urgente.

–Una alianza entre el Estado y los privados podría conseguir locales para el Conservatorio Nacional de Música, las escuelas de música y la Escuela Nacional de Folclor. Otro punto es la creación de un gran festival de música barroca. Con el nivel de monumentos y templos que tenemos, generaría conciencia ciudadana y ayudaría a reactivar el turismo. Hay también necesidad de dar formación de calidad musical. Y convertirnos en el primer país de América Latina que integre la enseñanza de la música clásica con la tradicional, formando “músicos de síntesis”. Enseñar el trabajo de los músicos clásicos académicos peruanos y llamar a los músicos populares para tocar en una orquesta y elaborar juntos los planes de estudio… Se pueden hacer cosas maravillosas. Es un reto para los arreglistas, también.