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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MARTES 22

de agosto de 2017

ERNESTO BLUME FORTINI. MAGISTRADO DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

“La justicia constitucional apunta a proteger derechos fundamentales”

Entrevista. El constitucionalismo del siglo XXI tiene como reto encontrar fórmulas para fortalecer el Estado Constitucional, dijo el jurista, quien indicó que el control de convencionalidad es importante. Sostuvo, además, que la participación del ciudadano es vital.

10/8/2017


Paul Neil Herrera Guerra

pherrera@editoraperu.com.pe

¿Cuáles son los retos del constitucionalismo del siglo XXI?

–Un gran reto es encontrar fórmulas para fortalecer el Estado Constitucional, evitando que este sea un instrumento político para llegar a regímenes en el fondo totalitarios y autoritarios. Luego, encontrar la manera de ensamblar el trabajo de los tribunales constitucionales, sobre todo en la defensa de los derechos fundamentales, con las resoluciones de los tribunales supranacionales; es decir, hallar el modo de intercomunicarnos y apuntar hacia un sistema mundial que asegure que el ser humano, como fin supremo de la sociedad y del Estado, es el eje sobre el cual todo debe girar y que los gobiernos no pueden atentar contra los derechos fundamentales.

¿Se ha avanzado en algo?

–El gran avance es haber construido un Estado Constitucional, por lo menos desde el punto de vista teórico, donde la estructura política, social y económica se arma con base en un valor fundamental: la persona humana, que tiene derechos fundamentales inherentes y propios que vienen con su naturaleza, y que nadie tiene derecho a atentar contra ellos. Por lo tanto, el Estado se crea para apoyar la realización plena de la persona humana, para fortalecerla en sus potencialidades y no para sojuzgarla, limitarla, esclavisarla, deprimirla ni utilizarla.

¿Qué falta por hacer?

–Hay que centrarse en afincar el sentimiento constitucional en el Perú, eso es lo principal. Los pueblos, en la medida en que no entienden la importancia y la valía de tener una Constitución y un sistema constitucional no lo aprecian y no son capaces de defenderlo; entonces, tenemos que lograr una sinergia en toda la colectividad para que cada uno diga: yo defiendo este sistema porque estoy defendiendo mis derechos. Luego, se debe reflexionar y después analizar alternativas. El Perú es todavía un Estado-nación en formación, nos falta mucho por hacer. Pero soy optimista, porque en los últimos 20 años en forma inédita en la historia republicana hemos tenido seis secuencias de transferencia de mando en el marco de la Constitución, por el camino constitucional. Dentro de todo, estamos avanzando.

¿La participación del ciudadano es importante?

–Es vital, por eso nuestro tribunal se empeña en difundir material constitucional mediante obras escritas, diplomados, seminarios, conferencias y con gran apertura. Un tribunal constitucional no solo está para resolver un conflicto de naturaleza constitucional, sino para hacer docencia constitucional, más aún en un país que todavía es un Estado-nación en formación y donde todavía no existe un sentimiento constitucional consolidado.

¿Cómo pueden contribuir las facultades de Derecho?

–Primero, dándole la real importancia que se merece a los cursos relacionados con el Estado, los derechos fundamentales y con toda la temática constitucional. Luego, las autoridades deben promover eventos de índole constitucional, como el 11º Congreso Nacional de Derecho Constitucional. Este país necesita constitucionalizarse en todas las dimensiones.

¿Cómo evalúa el desarrollo del Derecho Procesal Constitucional en el Perú?

–Es impresionante, muy importante. Somos un país pionero en lo que se refiere a la legislación procesal constitucional y, el Código Procesal Constitucional del 2004 es una prueba de ello. Además, en el Perú desde hace un poco más de 25 años se trabaja con mucho empeño en la especialidad del Derecho Constitucional, producto de lo cual hoy el país tiene el lujo de contar con profesionales de esta especialidad de varias generaciones que han producido mucha obra escrita. Así, el Perú en los eventos internacionales se destaca por su producción doctrinaria. Todo eso es un gran aporte para el país y el sistema democrático.

¿Hacia dónde debe apuntar la justicia constitucional?

–Hacia la protección de los derechos fundamentales de las personas. Como dice la Constitución, la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional y el Código Procesal Constitucional, tenemos que garantizar la vigencia efectiva de los derechos fundamentales; es decir, que no solo se proclamen los derechos, sino que sean respetados y resguardados. Así, si hay amenaza a algún derecho, esta sea impedida o si hay violación de otro esta sea dejada sin efecto y se restablezca el derecho. Tenemos una labor básicamente humanista de protección del ser humano.

–¿El Tribunal Constitucional cumple esta tarea?

–Estamos tratando de cumplirla y el Poder Judicial debe imitarnos por medio de los órganos judiciales especializados en materia constitucional. Pero además, los jueces deben entender que toda materia que analizan no puede dejar de lado la Constitución. La Constitución no es solo un conjunto de normas escritas, sino que es mucho más: valores, principios, instituciones, derechos, lógica y filosofía del legislador constituyente. La gran tarea del Tribunal Constitucional es hacer que tanto la persona humana y sus derechos como la Constitución, en cuanto expresa la voluntad soberana del pueblo, sean respetados y que no haya territorio liberado de control cuando se trata de estos dos aspectos.

Control de convencionalidad

Para Blume, el control de convencionalidad que aplican los jueces en los procesos al preferir una norma de la Convención Americana sobre Derechos Humanos antes que una norma legal nacional en caso exista incompatibilidad entre ambas constituye una forma de proteger mejor los derechos fundamentales. Tal es así que permite que llegue la justicia constitucional sin necesidad de tener que recurrir a los tribunales supranacionales. Toda vez que cuando se agota la jurisdicción nacional existe la posibilidad de acudir a la jurisdicción supranacional. Además, si el Perú ha suscrito el Pacto de San José de Costa Rica e ingresado a un sistema supranacional de protección de derechos fundamentales, como país está obligado no solo a defenderlo, sino también a ser armónicos con ese marco normativo, explicó el magistrado, quien considera muy importante dicho control.

Apuntes

A juicio de Blume, deben haber jueces especializados en materia constitucional para analizar temas netamente constitucionales.

Además, sostuvo que los jueces ordinarios de otras especialidades no pueden dejar de tener en cuenta la Constitución al momento de resolver un caso.

Por tanto, considera necesaria la existencia de una visión constitucionalizada de los problemas.

De lo contrario, se crea una división absurda que ocasiona muchos más problemas y muchas injusticias, advirtió.