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Año del Buen Servicio al Ciudadano
JUEVES 21

de setiembre de 2017

FABRIZIO JORGE TERÁN LUDWICK

“Me siento comprometido con el Perú”

Funcionario afirma que el trabajo transparente y honesto desde el Estado hará de nuestro país el mejor.

Perfil. Es director de administración del Tribunal Constitucional (TC). Su objetivo es orientar todo su conocimiento y esfuerzos a la construcción del nuevo local de la institución para ofrecer servicios modernos y diligentes a la ciudadanía. Para este funcionario, trabajar en el Estado es un apostolado.

15/2/2017


Susana Mendoza

smendoza@editoraperu.com.pe

¿Qué puede hacer un economista y también amante de la pesca submarina en el Tribunal Constitucional (TC)? Para Fabrizio Terán Ludwick, ayudar a la gente es buscar siempre oportunidades para hacer algo bueno por el Perú, tal como lo hiciera su abuelo materno, un explorador inglés que fue bombero y amó nuestro país .

Desde hace un año es director de Administración del TC y su tarea, nada sencilla, es simplificar procesos administrativos, usar tecnología para lograrlo y realizar una serie de cambios internos en la organización para satisfacer las necesidades de justicia de los ciudadanos. 

En setiembre del año pasado se sumó a una gran tarea: construir la nueva sede del TC en el lugar donde está ubicada la oficina del Banco de la Nación, ubicada entre la Av. Arequipa y la Av. Javier Prado.

Actualmente, la sede del TC se encuentra en la Casa Pilatos, un local reconocido como Patrimonio Histórico con más de 2,000 metros cuadrados y que ya no puede crecer más.

“Nuestro desafío es mejorar los servicios del TC y la calidad del trabajo de sus recursos humanos. Cada año aumenta la demanda de la gente, pues confía en la institución. Son casos que vienen del Poder Judicial, del Congreso de la República o Fiscalía de la Nación”, cuenta este economista.

Valor del servicio

Su primera experiencia de trabajo en la administración pública se remonta a 1995 en la Superintendencia Nacional de Servicios Públicos (Sunarp), cuando descubrió que trabajar en el Estado era complejo y exigente. No es fácil y mediocre como lo pintaban entonces. 

“Ingresé como estadístico, al terminar mis estudios universitarios, y sistematizamos información de títulos registrados, certificados de la gente. Hasta ese momento, nadie sabía cuánto había”, recuerda. Empezaba un proceso de modernización importante en el país.

Pero fue en el Ministerio de Cultura, años después, donde se comprometió más con su labor de servidor público, cuando su tarea fue poner en valor huacas e iglesias virreinales en diversos puntos de Lima y provincias del Perú para promover el turismo local.

“Esta experiencia me comprometió más con el Perú, me motivó a trabajar en el Estado y amar nuestro país. Me involucré con la gente, sus comunidades para que a partir de la protección de sus vestigios arqueológicos o arquitectónicos mejoren su vida, en calidad y economía”, manifiesta.

Una carrera de servicioA Fabrizio le cuesta hablar un poco de su niñez y juventud, pero halla en el fondo del mar la belleza de la vida animal en armonía con la humana, hay mucho por hacer para sacar adelante al Perú. Un asunto, dice, que debe comprometer a todos con honestidad.

“Tenemos que trabajar de manera transparente, esforzándonos para dejar de lado frases como ‘siempre es así’ o ‘no es necesario hacer cambios’. Desde el Estado se puede luchar contra todas las injusticias”. Es su palabra.

Hoja de vida

Soy economista formado en la U. de Lima durante 1987-1994.

Estudié una Maestría en Administración el 2000.

Empecé a trabajar en el Estado durante el período 1995- 1999 en la Sunarp.

Del 2002 al 2011 laboré en el Ministerio de Justicia.