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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MARTES 22

de agosto de 2017

GONZALO HERMOSA. DIRECTOR DE LOS KJARKAS DE BOLIVIA

“No he abandonado nunca el escenario”

El músico habla sobre la importancia del Perú para el grupo de 46 años, América Latina y los sonidos andinos que se imponen en el mundo.

30/4/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

“El Perú siempre ha sido nuestra segunda patria”, dice Gonzalo Hermosa, cantautor y director de Los Kjarkas de Bolivia. Ha creado canciones como ‘Ave de cristal’, ‘Siempre he de adorarte’, ‘Al final’, ‘Fría’. 

El primer viaje internacional que hicieron Los Kjarkas fuera de Bolivia fue al Perú. “Era lo lógico”. Primero rodearon el lago Titicaca para llegar a Puno; los viajes siguieron hacia Juliaca, Cusco, Moquegua. “Y llegar a Lima fue un triunfo. Recuerdo que la primera presentación fue en la carpa del hotel Crillón, en el Centro de Lima”. Al 2017 no hay ciudad importante que el sexteto boliviano no haya visitado desde los ochenta. 

–¿Nos preocupa su salud. En los últimos años llegan Los Kjarkas y se dice que es la gira de despedida de Gonzalo Hermosa.

–La verdad, muchas veces he querido dejar esto [las giras]. A Europa no viajo, es un privilegio que me han dado Los Kjarkas. Mi naturaleza no va con los vuelos ni con este tiempo.

–¿Gonzalo, cuántos años lleva en la música?

–Soy uno de los artistas más viejos que tiene Bolivia. He empezado a los 13 años, hoy tengo 67. ¡Imagínate cuántos años tengo de artista y sin bajar del escenario! No he dejado abandonado nunca el escenario. Hay muchos que aparecen, están seis años y vuelven a los 30 años de vida artística. He hecho actividad musical casi toda mi vida, lidiando siempre entre el estudio y la música.

–En los años ochenta, Los Kjarkas apostaron por la unidad latinoamericana. ¿Se ha desdibujado ese ideal?

–Después de 46 años que cumplimos, he visto que muchas cosas han tardado en aparecer. Hoy tenemos a Unasur [Unión de Naciones Suramericanas], es un comienzo de que vamos a ser en el tiempo, un país continental. Lo necesitamos para influir en los destinos del mundo. Porque algo que los latinoamericanos no hemos hecho es liderar, con nuestra forma de ser, el mundo. Siempre hemos esperado que los europeos y los norteamericanos digan qué es lo que está de moda, qué debe de pensar el humano…

–Sin embargo, ustedes ayudaron a imponer los sonidos andinos en el ámbito internacional.

–Esa fue la razón para la creación de Los Kjarkas: debíamos tener nuestra propia palabra, nuestra propia música. Y tenemos base, instrumentos hermosísimos que no existen en el mundo, variedad de zampoñas, quenas, uy.

–Y el charango…

–El charango no es una copia, no vino de Europa, es una creación de aquí, de América del Sur. Nuestros nativos lo crearon, porque es como un calendario cuando se toca el charango. Tiene más de 60 afinaciones. Eso no lo tiene ningún instrumento. Y está hecho a la manera de convivir, de enamorar.

–¿Gonzalo Hermosa ha cumplido todos los sueños que tenía con Los Kjarkas?

–Casi todos. Al principio dijimos que estas hermosas manifestaciones culturales de los abuelos no debían morir ni desaparecer. Hemos cumplido. Antes solo las clases sociales muy bajas se disfrazaban y hacían sus ‘diablitos’, sus cosas, con su virgencita por delante. Ahora no, es tan popular que las clases sociales altas ya bailan, escuchan, se sienten partícipes. Hay una suerte de englobar, incluir los diferentes pensamientos. Es un triunfo.

–¿Cuando escucha a los nuevos folcloristas, qué es lo que piensa?

–Es lo que habíamos soñado con Ulises [su hermano, fallecido hace 25 años, coautor con él de la saya ‘Llorando se fue’]. Habíamos soñado con que los niños tomen la zampoña y la toquen. Y les hemos creado melodías bien bonitas, agradables. Hemos cambiado el poema para que las jovencitas y los niños puedan estar orgullosos de sí. Hemos arado sobre el orgullo de la América morena. Esa ha sido nuestra bandera.

–¿Qué viene ahora con Los Kjarkas?

–Hay que perpetuar lo que empezamos. Y tienen que ser más jóvenes, más niños, los que continúen. Somos perecederos, yo un día me voy y queremos que continúe. Debe haber otros compositores.

–Pero sus seguidores dirán que sin Gonzalo ya se acabaron Los Kjarkas.

–Bueno, que se acaben Los Kjarkas, pero que continúen otros. Que los jóvenes modernicen, arreglen, adecúen sus melodías y poemas al tiempo que vivirán. De aquí a 30 años, las cosas cambiarán.