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REESCRIBIENDO A LORCA

Ajuar de novia

Carmen Navarra Cepero se inspira en una de las últimas obras que Federico García Lorca escribiera, Doña Rosita la soltera, para mostrar los cambios que han vivido las mujeres en las últimas décadas.

16/6/2019


Luz María Crevoisier

Periodista

Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores, obra teatral en tres actos, fue estrenada el 12 de diciembre de 1935 en Barcelona por la Compañía de Margarita Xirgu. Su autor, el poeta Federico García Lorca (1898-1936), sería fusilado poco tiempo después.

Durante décadas se han realizado diferentes montajes de esta obra que despierta pasiones por el tema y la singularidad del carácter de la protagonista, atrapada en los convencionalismos de la época.

Rosa salvaje

El argumento fue respetado al pie de la letra para mostrar siempre a una Rosita ilusionada por el amor, apasionada en la espera del retorno del amado, y finalmente a una Doña Rosita amargada a causa del abandono.

Esto hasta llegar al Perú, en donde la actriz Carmen Navarra Cepero decidió construir un final diferente, sin cambiar los elementos del drama. Su propósito fue adecuarla a los tiempos modernos, en donde la mujer ya no vive crucificada por la idea del matrimonio, pues si este no llega, no se frustra como la novia Lorquiana.

El Diario Oficial El Peruano conversó con la actriz nacida en Ica, quien nos recibió en su casa de Surco, para hablarnos de esa Rosita “después de Lorca”, como le gusta subrayar con una carcajada a la intérprete.

“El monólogo se titula Ajuar de novia en relación al carácter compulsivo de esta joven, que durante la espera se dedica a confeccionar un complicado ajuar para su posible boda. El novio, que a instancias del padre debió viajar a la Argentina, la entretiene con apasionadas cartas de amor, aun cuando ya está casado con una mujer de las tierras gauchas.

La singular propuesta de la actriz tiene un origen. Un grupo de psicoanalistas en España analizó diversas obras y las llevaron al escenario para ser interpretadas por actores que buscaron finales distintos. En Lima, la poeta Ana María García utilizó este mismo sistema, pero en lugar de actores convocó a once escritoras.

“Soy Lorquiana desde siempre –afirma Carmen– y por ello escogí a Rosita. Del grupo inicial, quedaron seis actrices que presentan eventualmente y en diferentes escenarios sus monólogos. Ellas son Liliana Miranda que hace de Lola Flórez, Marita Palomino da vida a Madame Bovary, Alicia Saco es la feminista María Jesús Alvarado, Elena Pasapera encarna a Virginia Wolf, y Silvia Ruiz humaniza a la diosa escandinava Freia”.

Una vida en las tablas

Estando en Montevideo, Carmen Navarra decidió probar suerte y acudió al Teatro Municipal, dirigido por la gran actriz catalana Margarita Xirgu. Nuestra actriz debutó con el monólogo La Luna que aparece en Bodas de Sangre de Federico García Lorca.

De retorno a la patria se incorporó a diferentes elencos, realizando giras por todo el Perú. La actriz, que tiene el enorme mérito de seguir en las tablas a los 82 años, como dramaturga escribió El Lamento de Ranrahirca, Arga y La Mujer Rapada, teniendo otras obras por editar además de poemas.

Carmen Navarra nos relató anécdotas de su larga vida en escena, además de mencionar que es abuela de la joven actriz Amaranta Kun Radovich.