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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 24

de julio de 2017

Autoridad única de transporte

El presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, ha calificado de perentoria la necesidad de crear una autoridad metropolitana de transporte que ordene y regule esta actividad en la capital, y lo ha hecho tras lamentar la muerte de nueve personas y decenas de heridos que dejó la volcadura de un bus turístico en el cerro San Cristóbal.

12/7/2017


Se trata de una propuesta cuyos antecedentes datan de 1999, tal como lo ha recordado por estos días el director de la ONG Luz Ámbar, Luis Quispe Candia. Pero en palabras del Jefe del Estado, abre la esperanza de que por fin un gobierno tenga la voluntad política de hacerlo realidad, y terminar con el caos y la superposición de poderes en el sector.

Los limeños sufrimos porque el transporte público lo brindan empresas que en realidad no son empresas, sino meras reclutadoras de unidades; a lo que se suman la antigüedad del parque automotor, las rutas largas y sin sentido económico en tiempo y recursos, las pérdidas de horas-hombre y, lo peor de todo, es que el nuevo esquema de transporte moderno, tipo Metropolitano o el Metro, solo cubre al 10% de los usuarios.

Se preguntarán, ¿y qué tiene que ver esto con lo ocurrido el domingo? Claro que tiene que ver, es la misma formalidad, vacía, de papel, pero sin control ni regulación.

La empresa propietaria del bus en San Cristóbal no era informal, por el contrario, tenía los papeles en regla, y por partida doble, el permiso de la Municipalidad Provincial de Lima y un acuerdo con la distrital del Rímac; el bus estaba autorizado, contaba con SOAT, y si bien el chofer tenía cinco papeletas, su brevete estaba vigente.

Todo bien en el papel, pero sin un correlato con la realidad. Según los expertos, ese bus de dos pisos, para más de 50 pasajeros, nunca debió ser autorizado a circular por una vía sinuosa, con curvas muy cerradas, de doble sentido, que apenas tiene cuatro metros de ancho y, por si fuera poco, utilizada también por mototaxis y peatones.

¿Qué puede cambiar con una autoridad autónoma? Primero, es saludable que en este tema haya coincidencia entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, porque recordemos que a la propuesta del Presidente de la República se suman los diversos proyectos de ley presentados en ese mismo sentido en el Congreso.

El problema con el transporte público, especialmente de Lima, es que está sobrerregulado, pero no coordinado, por dos municipalidades provinciales (Lima y Callao), a lo que se suma el Ministerio de Transporte, la Policía Nacional, el Metropolitano y la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico, como sistemas diferenciados.

Una autoridad única terminaría con esa fragmentación; establecería un solo enfoque, pero además sería el ente rector que articule, coordine y supervise el transporte público y urbano.

El pronunciamiento presidencial es un buen incentivo para que Ejecutivo y Congreso trabajen en una política de Estado que se hace urgente, para reformar el transporte y mejorar la calidad de vida de sus habitantes, tal como ya lo han hecho otras capitales de la región.