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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 23

de octubre de 2017

Bloqueadores y grilletes

Una medida largamente esperada por la ciudadanía y varias veces postergada. Por fin se inició el proceso de instalación de bloqueadores de celulares e internet en los centros penitenciarios del país, con lo que se espera que cesen las llamadas extorsionadoras y, en general, los delitos que se coordinan desde las cárceles.

26/7/2017


El proceso se inició el lunes con la instalación de estos equipos en los penales del Callao y Ancón II, pero la meta es que 33 cárceles del país cuenten con bloqueo integral a diciembre del 2018.

Definitivamente, esto redundará de manera positiva en la seguridad ciudadana, pues para nadie es un secreto que gran parte de los crímenes que se cometen en el Perú se concibe tras las rejas, desde las famosas llamadas telefónicas para avisarnos que un familiar cercano está detenido, y que, por supuesto, se necesita dinero para ‘arreglar’, hasta asesinatos por encargo, pasando por robos, tráfico ilícito de drogas, entre otros.

Valgan verdades, la administración penitenciaria nunca pudo controlar el ingreso clandestino de celulares que permiten a los reclusos comunicarse con el exterior, tal como quedó registrado en reportajes de televisión, así que esperamos que estos bloqueadores sean finalmente la solución.

La ministra de Justicia, María Soledad Pérez Tello, informó que de esa manera quedarán bloqueadas las llamadas desde teléfonos celulares y la señal de wifi, a fin de que no las utilicen las bandas delictivas, y de ese modo se reduzca la criminalidad y se fortalezca la seguridad ciudadana.

A diciembre de este año, el servicio cubrirá Ancón I, Castro Castro, Huacho, Lurigancho, Ica, Trujillo, Chiclayo, Chimbote y Huaraz. Serán así 14 establecimientos bloqueados.

El contrato considera que la empresa coloque cabinas de telefonía pública para la población penitenciaria, con el fin de garantizar comunicaciones seguras.

La instalación de los bloqueadores es un gran avance, y debe ser perdurable, porque en anteriores oportunidades estos equipos fueron inutilizados por los reclusos, en algunos casos, en complicidad con malos trabajadores penitenciarios. Hasta donde se sabe, esta nueva tecnología escapa de ese peligro, pero de todas maneras se necesita una vigilancia permanente para que el sistema funcione.

En julio también se instaló el primer grillete electrónico, como parte de un plan piloto que empezará con 35 internos, y que tiene como objetivo reducir progresivamente el hacinamiento de 80,000 reclusos en los penales, con una infraestructura que no está preparada para albergar ni a la mitad. Tenemos que tomar conciencia de que no podemos meter a la cárcel a todos los criminales, sino que debemos dar prioridad a los más peligrosos, y buscar formas alternativas de reclusión para los delitos menores; el grillete es una opción, pero faltan más.

En suma, se trata de dos medidas para el sistema penitenciario, que esperemos rindan frutos, a fin de que aumente la seguridad y disminuya el sobrepoblamiento en los centros de reclusión. Estaremos atentos.