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Año del diálogo y la reconciliación nacional
LUNES 22

de enero de 2018

ENFOQUE

Ciudades y comunidades resilientes

La capacidad de una comunidad o de una ciudad para sobreponerse a las adversidades de eventuales desastres causados por daños al medioambiente se ha convertido en una poderosa herramienta para asegurar la prevención de futuros escenarios de riesgo frente al cambio climático.

4/1/2018


Pilar Marín Bravo

Periodista

De esta manera, la resiliencia, ese término que nos remite a la capacidad del ser humano de sobreponerse a una tragedia, cobra especial importancia cuando se comprueba cómo las buenas prácticas aplicadas por comunidades en zonas periurbanas, rurales y amazónicas, han logrado buenos resultados en la mitigación de reducción de riesgo de desastres y cuidados del medioambiente.

Las familias organizadas de una localidad de la Amazonía que se suman a los acuerdos de conservación junto con sus autoridades para proteger sus bosques o de las poblaciones andinas que trabajan para preservar sus ecosistemas afectados por la deforestación y sobreexplotación de recursos también han desarrollado esa habilidad de sobreponerse a la adversidad.

Si bien esta condición ha sido abordada por los especialistas en los últimos años, no es algo nuevo, pues a lo largo de la historia las sociedades han demostrado que como parte de su evolución tuvieron que adaptarse, afrontar y superar las consecuencias de un desastre para sobrevivir y reconstruir su vida y entorno.

La necesidad de promover ciudades resilientes es una de las principales preocupaciones de organismos como Naciones Unidas, que plantean pautas para asegurar que las comunidades estén preparadas para prevenir posibles consecuencias de desastres causados por el cambio climático, causantes de fenómenos naturales que afectan la vida y el desarrollo de los países.

Organización y esfuerzos compartidos entre autoridades y comunidades es una de las recomendaciones. Capacitación y sensibilización permanente también. Todo ello fuera de las tareas inherentes al Estado y sus instituciones.

El Perú tiene amplia experiencia en la historia sucesiva de impactos de fenómenos naturales y situaciones de emergencia que afectaron sus ecosistemas, su entorno urbano, sus recursos y amenazaron su supervivencia. De esas situaciones adversas, en medio del desastre, los individuos y sus familias aprendieron lo que es levantarse, volver a comenzar, pero, sobre todo, prevenir.

Lo que hace falta es fortalecer y empoderar a las comunidades organizadas para hacer de ellas comunidades resilientes preparadas para enfrentar escenarios eventualmente adversos de la naturaleza que amenacen su medio de vida.