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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 13

de diciembre de 2017

ANÁLISIS

CNM, reformarlo, pero bien

Hasta la Constitución de 1993, el nombramiento de los jueces dependía de otros poderes del Estado, y para la designación de los jueces y fiscales de la Corte Suprema, el Ejecutivo proponía al Congreso una lista de diez candidatos para cada uno de los cargos vacantes, y el Legislativo elegía entre ellos.

11/10/2017


Ántero Flores-Aráoz

Expresidente del Congreso

Para desligar del poder político el nombramiento de jueces y fiscales supremos, en la Constitución de 1979 se creó el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), que proponía al Presidente de la República el nombramiento de jueces y fiscales, con la salvedad de que el Senado tendría que ratificarlos, lo cual también sucedía con los embajadores.

El CNM, en la Constitución de 1979, estaba integrado por el fiscal de la Nación, dos representantes de la Corte Suprema, un representante de la Federación Nacional de Abogados, un representante del Colegio de Abogados de Lima y dos de las facultades de Derecho de las universidades.

Si bien en la Constitución de 1979 hubo un avance para despolitizar los nombramientos de jueces y fiscales, la despolitización no estaba completa, por lo que en la Constitución de 1993 se determinó que el CNM nombrara a jueces y fiscales de todos los niveles, pudiéndolos ratificar cada 7 años, así como sancionar a los supremos con destitución.

La composición del nuevo CNM es de un representante de la Corte Suprema, otro de la Junta de Fiscales Supremos, otro por los colegios de abogados del país, dos por los demás colegios profesionales y dos por las universidades, uno de las públicas y otro de las privadas.

Como lamentablemente, en lo que se refiere a los representantes de diversas entidades ante el CNM, no siempre han tenido la calidad, conocimiento, prestancia y prestigio, existe cierto consenso en el país de que se requiere modificaciones en tal consejo, y el Poder Ejecutivo ha presentado un proyecto de ley para, reformando parcialmente la Constitución, modificar la composición del CNM.

Parecería ser que el Gobierno olvidó que no se trataba de modificar las entidades que tenían representantes en el CNM, sino de mejorar los requisitos para postular, las calidades a ser exigidas, así como buscar mejor sistema en la elección de delegados.

El Gobierno, en su proyecto de ley, propone reducir de siete a cinco los miembros del CNM, uno de ellos nombrado por el Ejecutivo, otro por el Legislativo, otro del Poder Judicial, uno por el Ministerio Público, y un último designado por acuerdo de todos los anteriores miembros.

Décadas costó desvincular del poder político los nombramientos de magistrados del Poder Judicial y del Ministerio Público para que ahora un gobierno absolutamente democrático pretenda lo contrario. Está yendo a contrapelo o contracorriente, lo que es inadmisible.

Felizmente, el Presidente mencionó que la propuesta está a consideración de la ciudadanía y los ciudadanos le decimos al proyecto “nones”...