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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 23

de setiembre de 2017

Confianza en la reconstrucción

El Consejo de Ministros aprobó ayer el Plan Integral de Reconstrucción con Cambios, con lo cual se inicia un proceso que genera una serie de expectativas en el ámbito nacional por el volumen de inversión, por las esperanzas que despierta en la población damnificada, por el impacto que tendrá en el crecimiento de la economía en los próximos tres años y porque se trata de un reto nacional, de hacerlo bien, de manera transparente y evitar los fracasos del pasado.

7/9/2017


El plan contempla una inversión de 25,655 millones de soles, y en palabras del director ejecutivo de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, Pablo de la Flor, se trata del esfuerzo fiscal más importante que se ha desplegado en la historia reciente del país y que tiene por finalidad restituir el bienestar de las familias damnificadas, colocando a las personas en el centro del proceso.

Más allá de las cifras, queremos destacar las cualidades del plan, que reflejan una concepción realista y participativa, con una serie de lineamientos, principios y candados que buscan asegurar su éxito.

En primer lugar, tenemos un documento que ha sido consensuado con los gobiernos locales y regionales, representantes de la sociedad civil y colegios profesionales, lo cual generará cohesión y respaldo en las localidades afectadas. Las poblaciones de Piura, Tumbes, Lambayeque, entre otras, deben ser las primeras en creer en este plan, para que no se repita lo que sucedió con Forsur en Pisco, que dejó de lado a las autoridades locales, convirtiéndolas en los principales críticos del proceso.

Una segunda cualidad es la ejecución. No todos construirán, solo aquellas entidades que hayan demostrado eficiencia y que tengan como umbral de ejecución el 75% de su presupuesto, lo que implica 180 gobiernos locales, 10 gobiernos regionales y cinco ministerios.

Como bien dice De la Flor, debemos tener como socios a entidades con capacidad de gasto y, claro, un requisito indispensable es demostrarlo en la ejecución de su propio presupuesto. Es una premisa elemental para asegurar eficiencia en la reconstrucción porque si una autoridad no es capaz de gastar bien los recursos asignados, ¿cómo el Ejecutivo le puede encargar tamaña responsabilidad?

La tercera virtud tiene que ver con el futuro, pero también con el pasado. Todas las obras que se ejecuten incorporarán, de manera transversal, el enfoque de gestión de riesgo, desarrollo urbano y sostenibilidad. ¿Qué significa esto? Que habrá un manejo integral de cuencas y además, por primera vez, se introducirá el drenaje fluvial en las ciudades de la Costa, precisamente para prevenir en el futuro inundaciones a causa de las lluvias.

Ya tendremos oportunidad de escribir más sobre el tema; falta conocer el texto completo, pero por los principios señalados creemos que el plan tiene toda la garantía de éxito, de ser un espacio de concertación entre los tres niveles de gobierno y de llegar al 2020, cuando termine el proceso, con la satisfacción de la tarea cumplida.