Tipo de cambio:

Compra: 3.232

Venta: 3.238


Año del Buen Servicio al Ciudadano
MARTES 12

de diciembre de 2017

ARTES

Conservatorio, una reivindicación histórica

Muchos de ustedes se pueden preguntar ahora mismo si era realmente necesaria una ley que denomine Universidad Nacional de Música al Conservatorio. Y es que se trata de algo que va mucho más allá de una ley en sí misma: es un proceso reivindicador que involucra a todos los músicos peruanos.

7/12/2017


Francesco Petrozzi

Congresista

Permítanme hacer un breve resumen acerca de la historia del Conservatorio Nacional de Música para entender la importancia histórica de los procesos de cambio para con esta institución.

El conservatorio se remonta hasta mediados del siglo XIX, cuando el héroe y autor del Himno Nacional del Perú, José Bernardo Alcedo, presentó ante el Congreso de la República el primer proyecto de Conservatorio Nacional para el Perú.

Este intento no se concretó, principalmente, por razones políticas y no fue hasta 1908 que el presidente José Pardo aprobó los mecanismos y el presupuesto necesario para la puesta en marcha de la Academia Pública gratuita para la enseñanza de la música.

En la actualidad, la trascendencia de una propuesta de tal magnitud de pronto no es algo que veamos traducido en resultados tangibles de manera tan inmediata, pero sí veremos sus frutos en la medida en que esta institución educativa, que ya ha hecho grandes esfuerzos por la instrucción musical en el Perú, los siga haciendo para adecuarse a los procesos que comprenden el hecho de convertirse en una universidad en todo el sentido de la palabra y, con ello, seguir conservando y transmitiendo el acervo musical de generación en generación.

Mi lucha es la de los músicos y sin ellos no hubiera sido posible lograr que esta ley –que los reivindica– se haga realidad. Es esa misma ley la que ahora les permitirá competir en igualdad de condiciones con cualquier músico egresado de cualquier academia, universidad o instituto, de cualquier parte del mundo. Esto, comprenderán, como artista me retribuye una gran satisfacción personal, más aún cuando esta satisfacción se transforma en un proceso hacia una mejora, no solo en relación con los estándares educativos de una nación, sino también con la calidad de vida de todo un pueblo.

Los alumnos, los profesores, la comunidad educativa y la ciudadanía en general esperan, qué duda cabe, que haya voluntad política para que este inexorable proceso devenga en la mejora de la calidad educativa en beneficio de la formación de cientos de miles de talentos nacionales –que ahora podrán ejercer su arte con una dignidad que les ha sido negada durante años– que ven en el entrenamiento musical no solo aquel bello pasatiempo, sino también una profesión a la cual esperan dedicarse a tiempo completo.