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REFLEXIONES

Construyamos la identidad peruana

Hace unos días el mundo fue testigo de cómo la Catedral de Notre Dame en París era consumida por el fuego.

5/5/2019


Sergio Salas

Abogado, Músico criollo

Entre las llamas se perdieron cientos de años de arte, belleza y arquitectura. La humanidad fue testigo de cómo se incendiaba uno de los monumentos clásicos de Francia. La gente en el lugar cantaba el Ave María, y no tardaron los millonarios del mundo en mostrar su lado altruista y donar varios cientos de millones para empezar su reestructuración. 

Aquí en el Perú muchos lamentaron el terrible suceso y debo decir que a mí también me apenó. Sin embargo, este hecho me hizo reflexionar, ¿sabemos los peruanos cuáles son los monumentos que tenemos en nuestro propio país? Y una pregunta más aguda aún, ¿sabemos los peruanos qué monumentos propios han sido destruidos, y no necesariamente por el fuego sino por la mano del hombre?

Leía un libro que señalaba que en donde se construyó la iglesia de Santa Ana, en Barrios Altos, existía antes una huaca imponente. Los españoles, con el fin de imponer la religión católica en la población que encontraron en el Nuevo Mundo, tenían que destruir sus templos para que dejaran de venerar a sus antiguos dioses, como el sol.

Hasta hace un año, la gran mayoría de peruanos no conocíamos de la existencia de las líneas de Palpa. Parece ser imperdonable que un tesoro peruano haya estado a vista y paciencia de todos y nunca nadie lo haya hecho público. Por otro lado, sí sabíamos de las líneas de Nasca, pero aun así hemos sido testigos pasivos de como en más de una oportunidad algunas personas han ingresado a dicha área protegida sin el menor cuidado ni respeto por lo que dichos geoglifos significan para nuestro país, causando daño a los mismos.

En 1998, un incendio arrasó con el Teatro Municipal de Lima. Pasaron años de años hasta que se pudo reformar el teatro. Incluso recuerdo que con el escenario quemado se hicieron obras teatrales como “símbolo de que el teatro seguía vigente”, pero la verdad es que tuvo que pasar varias gestiones edilicias para que el teatro se recupere.

Historia aparte son las casonas con sus balcones coloniales, muchos de los cuales están cayéndose ante la mirada de los limeños de hoy.

El Qhapaq Ñam o Camino Inca es una red de caminos que interconectaba todo el Tahuantinsuyo. Hasta hoy dichos caminos existen y si nos propusiéramos, podríamos encontrar, por ejemplo, la ruta que llevaba desde Pachacamac hasta el Cusco; sin embargo, este camino milenario no recibe la atención e importancia para su cuidado y conservación. Y hablando de Pachacamac, en dicho complejo arqueológico se pueden ver algunas estructuras piramidales que sí han sido estudiadas, pero hay otras que no, y ante la vista del visitante parecen solo un montículo de tierra.

Las construcciones están tapadas, pero no hay presupuesto suficiente para hacer los trabajos de arqueología necesario. Eso me da pena, ya que existen muchas empresas nacionales y extranjeras que operan en el Perú que tranquilamente podrían apadrinar, aunque sea, uno de estos trabajos. Pero falta voluntad.

Una vez tuve la oportunidad de que un amigo me mostrara unas fotografías tomadas de la parte posterior de Machu Picchu, bajando por un sendero hacia un río, donde había claramente construcciones incas cubiertas aún por vegetación. ¿Se imaginan ustedes cuántos tesoros como Machu Picchu existen aún cubiertos por la selva peruana? Y la pregunta es, ¿por qué no se pone el énfasis necesario para descubrirlos?

En Cajamarca, en la zona conocida como Cumbemayo, existen pinturas rupestres. Sí, esas figuras y formas más primitivas que el hombre tenía para plasmar algo de su vida cotidiana. Yo no supe de la existencia de este tesoro hasta que fui personalmente.

El río Rímac tenía sendos canales que regaban el desierto de Lima. Uno era el Huatica, que fue clausurado y cubierto por el concreto cuando Lima comenzó a crecer, y el otro, el Surco, también fue cubierto, pero aún circula agua por él. Es más, riega parques y jardines de Lima y se desborda en diversos tramos de su recorrido debido a que muchas personas arrojan basura y desmonte.

En el Perú tenemos monumentos más antiguos y tan bellos como la Catedral de Notre Dame, y aunque duela, ni siquiera nos detenemos a averiguar cuáles son. Nos falta identidad como peruanos, querer más a nuestra tierra, luchar por nuestras cosas. Si queremos peruanos con identidad, tenemos que empezar por valorar lo nuestro, tanto y más que lo ajeno.