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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 18

de noviembre de 2017

HISTORIA

Conversando con Pablo Macera (2)

A continuación, la segunda entrega de la conversión entre el historiador Manuel Burga (MB), columnista nuestro, con su colega Pablo Macera (PM) en el marco del proyecto para elaborar una nueva historia del Perú republicano.

4/11/2017


Manuel Burga

Historiador


MB: ¿El Perú, indudablemente, en los últimos 100 años ha cambiado probablemente más de lo que cambió en la primera centuria republicana?

PM: El Perú se ha indianizado. Ahora somos algo más de 30 millones de habitantes, un 60% en las ciudades grandes de la Costa por la avalancha migratoria de este a oeste, de la Sierra (incluyendo a la Selva) hacia ciudades costeñas, como Lima, que ahora parecen ciudades indígenas. La presencia de lo criollo casi se ha atenuado. La migración hacia Lima se incrementó durante la década de 1950, luego se masificó, hasta volverse una auténtica invasión.

MB: En la época colonial y aun en el siglo XIX, los indígenas estaban atrincherados en sus regiones. No bajaban a trabajar en las haciendas azucareras, fue necesario reclutar trabajadores que vinieron de la China. ¿Cómo se explica eso?

PM: Tuvieron que traer a los campesinos de la Sierra con contratos de enganche en el primer tercio del siglo XX, pero volvían a la Sierra, terminados sus contratos. Por eso lo novedoso de los años 50 es que vienen a quedarse, ya no en las haciendas, sino en las ciudades donde se sentían libres y con esperanzas de alcanzar una vida mejor.

MB: ¿Consideras que el trabajo de los intelectuales e indigenistas que surgen en la época del presidente Leguía (1919-1930) facilitaron estas migraciones?

PM: Por supuesto, se redescubre el valor de la diversidad cultural del Perú, y en ese proceso José María Arguedas cumplió una labor fundamental, con su ternura por las poblaciones campesinas en las que había pasado su infancia. También el trabajo de Luis E. Valcárcel en San Marcos y en el Ministerio de Educación, pero, sobre todo, la presencia de los migrantes que se instalaron en las ciudades.

El reconocimiento de la diversidad se volvió reconocimiento de la originalidad del Perú como país andino, indígena. Se rescatan o inventan ciertos textos atribuidos a José Gabriel Túpac Amaru, como “el patrón no comerá más de tu pobreza”, que comienzan a exhibirse en las cooperativas agrarias formadas luego de 1969. Yo mismo contribuí, junto con otros, como Carlos D. Valcárcel, a recrear el rostro de ese personaje indígena del siglo XVIII.

MB: ¿Piensas que los peruanos que viven en las regiones más indígenas conservan o cultivan el recuerdo de Túpac Amaru?

PM: Publiqué un artículo en la Revista Puente, 2006, “Túpac Amaru, San Isidro y Pentecostés”, con la intención de presentar algunas evidencias de un hecho cuya existencia considero bastante obvia: la relación entre la festividad de San Isidro en las regiones campesinas y el recuerdo de José Gabriel Túpac Amaru. Esa conexión me parece evidente: Túpac Amaru es San Isidro porque la ejecución se dio casi el mismo día (18 de mayo de 1781) en que se inician las festividades de San Isidro (17-18 de mayo). El suplicio de Túpac Amaru lo santificó.

Entonces, propongo que quizá existe una élite indígena que preserva prácticas andinas y ha cumplido una misión política reinsertando esas memorias dentro de tradiciones católicas para hacer que de este modo sigan vigentes algunos valores indígenas fundamentales. He recurrido a la interpretación de algunos textiles cusqueños, como el del suplicio de Túpac Amaru jalado por cuatro caballos, una acuarela de Angrand, donde aparece una mula de arriero cargando petacas, con una bandera peruana encima del equipaje, entre otros textiles que sustentan esta hipótesis.

MB: ¿Cómo incorporar tu propuesta de un indigenismo popular en una nueva historia de la República, ya que sugieres que junto a la existencia de una suerte de nación peruana existe una nación indígena oculta, invisible?

PM: Existe una suerte de tupamarismo en las conciencias indígenas contemporáneas que claman por mayor equidad, respeto, que recuerdan a sus héroes culturales y políticos. Toda esta preocupación conduce a insistir, a desplegar esfuerzos para integrar el aspecto social y la participación de las mayorías, sobre todo, la movilización indígena, en una nueva historia de la República.

MB: Entonces, ¿podrías concluir que el Perú actual es más nacional porque reconoce e integra lo indígena?

PM: No, es más nacional porque es más indígena, pero aún las políticas públicas no tienen esta misma naturaleza, y eso es lo que probablemente convierte al Perú de hoy día en un país cercano a una eclosión popular de los que buscan más ciudadanía y reconocimiento como ciudadanos, con territorios y culturas propios.