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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 23

de setiembre de 2017

Cuidados para la buena memoria

Frutas, verduras, pescado y frutos secos fortalecen las funciones cerebrales.

Llevar una alimentación balanceada, dormir de 6 a 8 horas y realizar al menos 30 minutos de actividad física diariamente nos permite estar más alerta y mejorar la capacidad de memoria, lo que conlleva a gozar de una buena salud para afrontar la vida con optimismo.

15/8/2017





Con respecto a la alimentación balanceada, los especialistas en nutrición del Instituto Nacional de Salud (INS) del Minsa recomiendan consumir alimentos que contengan ácidos grasos esenciales omega 3, presentes en pescados, como la anchoveta, caballa, merluza, machete, jurel, sardinas, entre otros. Otras fuentes no marinas son el aceite de sacha inchi, oliva, canola, girasol, linaza; frutos secos como las nueces, pecanas, almendras, entre otros.

Minerales

Por su contribución en el transporte de oxígeno a todo el cuerpo y, por ende, al cerebro, el hierro es un mineral vital para su buen funcionamiento. Este mineral es mejor aprovechado en alimentos de origen animal, también lo encontramos en algunos vegetales, pero nuestro organismo no lo aprovecha al máximo.

Por ello se recomienda preferir los alimentos de origen animal con menor concentración de grasas saturadas, ya que el consumo excesivo puede elevar el colesterol LDL (colesterol malo) en sangre, los cuales están asociados con enfermedades cardiovasculares y, en cierta forma, con la pérdida de memoria.

Siempre fruta

Las frutas, en especial las anaranjadas y las verduras de color verde oscuro son ricas en carotenoides y flavonoides, los cuales son antioxidantes que pueden prevenir el daño cerebral ocasionado por los radicales libres (moléculas que atacan las células sanas).

Se recomienda consumir al menos cinco porciones al día entre frutas y verduras bien lavadas, de preferencia crudas o pasadas por agua hervida por pocos minutos, ya que al sancocharlas demasiado pierden sus nutrientes.

Asimismo, se debe reducir el consumo de carbohidratos simples como el azúcar, productos de pastelería, bebidas gaseosas, entre otros industrializados con alta concentración de la misma. Estudios recientes demuestran que el alto consumo de estos, además de predisponer a una ganancia de peso excesiva, también pueden alterar la función cerebral, incluso si no se es diabético.