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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 23

de octubre de 2017

PROBLEMÁTICA NACIONAL

Cuidarla gota a gota

El agua se va convirtiendo en un elemento escaso. El “estrés hídrico”, la situación de las cabeceras de cuencas, la vulnerabilidad de la mayoría de las cuencas ante la presencia de los pasivos mineros son temas que preocupan a los activistas por el elemento vital.

7/8/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

A San José de los Molinos el agua llega cada tres días, por dos o tres horas. En Pachacútec, otro distrito de la provincia de Ica, sucede algo similar. Esto afecta la vida doméstica de los vecinos y su labor como pequeños agricultores.

El agua llega a estas zonas de Ica entre diciembre y marzo. El resto del año se mantienen con el agua de los pozos, pero las empresas agroexportadoras, que por sus actividades requieren más agua, cada vez perforan más profundo en busca del líquido elemento y dejan desabastecidos a los campesinos.

Jhonny Contreras, vicepresidente de la Federación de Pequeños Productores y Usuarios de Ica (Feproagua-Ica), recuerda que la lucha por la defensa del agua, en San José de los Molinos, ha traído situaciones abusivas de cierta parte de la Policía.

El “conflicto latente” y más “emblemático” se da en otro distrito vecino, Ocucaje, donde hay temporadas en las que el agua ha llegado cada 15 días y por solo un par de horas.

Lo que buscan es “el resarcimiento ecosistémico de San José de los Molinos. Ya se han hecho evaluaciones y validación en estiaje, pero no hay un estudio cuando se supone que hay agua”, cuenta Contreras.

Su testimonio es uno de los que se expuso en Yaku, el Encuentro Nacional por el Agua, que se desarrolló el mes pasado en Lima.

Escasez en escena

En el evento participaron distintas organizaciones de la Costa, Sierra y Selva, dando a conocer su problemática, diagnóstico, y priorizando las propuestas.

Acordaron realizar una Marcha Nacional por el Agua en el 2018, fortalecer el nivel de comunicación de las organizaciones de las 18 regiones participantes que trabajan en la democratización del agua, y articular un plan estratégico común.

José de Echave, fundador de CooperAcción, explica que están creando una plataforma de información, a partir de las experiencias de las propias comunidades ante las situaciones de “estrés hídrico”, que viven varias zonas del país. También se está dando a conocer experiencias de “siembra y cosecha de agua”.

Cambios en la ANA

Las organizaciones piden que el Estado empiece a diseñar políticas públicas efectivas para el reconocimiento del agua como un derecho humano.

También impulsarán una reformulación de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), para que se convierta en “una autoridad con real autonomía y reduzca la influencia del Ministerio de Agricultura y Riego”, que consume más agua y del cual forma parte hoy. Que transparente su información y la data actualizada con que cuenta la ANA la comparta. Para los activistas, lo ideal es que forme parte de “un Ministerio del Ambiente fortalecido”.

Protección efectiva

De Echave comenta que se está planteando una legislación para la protección de las fuentes de agua, que permita “una protección efectiva de las cabeceras de cuenca”. “La discusión es qué deberíamos exigir en esa protección, y qué actividades económicas no son las que afectan las cabeceras de cuenca que son el núcleo central del circuito hídrico”.

También solicitan una mayor fiscalización desde la ciudadanía a las juntas de riego. “Es un tema clave. Hoy en día no hay transparencia en los ‘derechos del uso del agua’ que se entregan en las zonas donde hay minería. Y la minería se convierte en un actor muy importante que va a consumir parte importante del agua que hay en esa cuenca”.

Vulnerabilidad latente

A causa de El Niño Costero se declaró en emergencia a 13 regiones del país. “Este tema climático extremo ha mostrado niveles de vulnerabilidad que se presentan en diferentes territorios, y también la falta de zonificación para prepararse adecuadamente frente a este tipo de eventos climáticos extremos”, opina el especialista.

Lo que proponen las organizaciones es convertir estas amenazas en oportunidades para repensar la manera cómo se ocupa el territorio en la actualidad y cómo se protegen las cuencas. “Porque el agua se está convirtiendo en un recurso escaso”.

Uno de los temores que se dio en Lima durante El Niño Costero fue por los relaves mineros. Solo en la cuenca del Rímac existe una veintena de relaves.

“En el país hay más de 8,000 pasivos ambientales. El problema es que el 76% no están siendo gestionados y están abiertamente abandonados y no hay responsables”, explica.

Pedro de Echave opina que las distintas instituciones del Estado deben cruzar información para poder articular su trabajo. No se puede mantener la idea de que la minería consume el 2% del agua disponible en todo el país porque esa es información de 1979, dice el especialista. “119 de las 159 cuencas del país aún no cuentan con información confiable”, recuerda.

Cifra

73% de pasivos ambientales no está siendo gestionado y eso es un gran peligro.