Tipo de cambio:

Compra: 3.233

Venta: 3.236


Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 22

de noviembre de 2017

IMÁGENES EN EL TIEMPO

Damas criollas

La folclorista Victoria Santa Cruz hizo un trabajo vital para la reivindicación de la cultura afroperuana. Eloísa Angulo, una de las Seis Grandes de la Canción Criolla, dejó en su voz éxitos como ‘El Payandé’ o ‘Las Madreselvas’.

1¿Ante quién hay que reivindicar a los negros?, se preguntaba Victoria Santa Cruz (1922-2014), ante la grabadora de un periodista, allá en la década de los noventa.

5/11/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Por esos años, la pedagoga, actriz y promotora cultural causaba una revolución cada vez que llegaba de vacaciones a Lima, desde Pittsburgh, Estados Unidos, donde enseñaba, desde 1982, en el Departamento de Drama de la Carnegie Mellon University.

Victoria era de otro universo. Una mujer definida por sus raíces africanas, “negra y latinoamericana”. Una mujer solitaria aquella del “No hay negro que me resista” y de “Pa gozá con el ritmo del tambó”. No se consideraba una intelectual, pero era más que una folclorista respetable la de “Zamba malató”. Se le pedía opiniones porque era una voz autorizada.

“¿Hasta cuándo no vamos a darnos cuenta de que es el hombre quien tiene que reivindicarse ante el hombre?”, repreguntaba la artista y maestra. “El racismo existe hasta nuestros días y seguirá existiendo mientras haya complicidad entre discriminador y discriminado”, decía, pero su lucha se fue ampliando y le preocupaba la naturaleza humana.

Con su hermano Nicomedes Santa Cruz habían creado y codirigido el conjunto Cumanana (1958), piedra angular para la difusión, rescate y desarrollo de la música negra peruana. Tuvieron desavenencias que los separaron, pero Victoria pudo viajar y despedirse de su hermano, unos días antes de su muerte.

Victoria Santa Cruz hizo un trabajo propio y personal: creó y dirigió el Teatro y Danzas Negras del Perú, dirigió tanto la Escuela Nacional de Folclore José María Arguedas como el Conjunto Nacional de Folclor del desaparecido Instituto Nacional de Cultura.

El ritmo fue una cosa que consideraba fundamental y escribió un libro al respecto, Ritmo: el eterno organizador. Dictaba talleres de técnica de ritmo cada vez que volvía de vacaciones en Estados Unidos. Porque la “memoria ancestral”, su africanidad, la descubrió por medio del ritmo, contó una y otra vez. Y de la intuición, decía, “es la guía del ser humano”.

Fue en el 2004 que volvió a dirigir un espectáculo tras 25 años. Tenía 82 años y fue también la última vez que dirigió y reunió a Bartola y Eva Ayllón y un grupo de jóvenes “negros y mestizos de negro”, se reunieron para el espectáculo La magia del ritmo. Ese año, repuso su obra Callejón de un solo caño, que contó con la participación de Lucila Campos y Teresa Palomino.

Escribió pregones; hizo zamacuecas, panalivios, festejos, macuecas, landós, poemas. Su trabajo es innegable y lo puede resumir mejor el poema ‘Me gritaron negra’, que habla de su propia búsqueda de identidad (el Elenco Nacional de Folclor lo acaba de reivindicar en el espectáculo Retablo Afroperuano).

Victoria Santa Cruz nació en el número 435 de Sebastián Barranca, en La Victoria. Era la octava de 10 hijos. Aseguraba que aprendió a leer a Shakespeare primero en inglés y luego en castellano, es que su familia fue singular.

2Eloísa Angulo (1919-1991), eterna Soberana de la Canción Criolla. Aquella intérprete limeña que sabía cantar como ninguna valses como ‘Ocarinas’, de Manuel Cobarrubias, o ‘Desconsuelo’, de Eduardo Márquez Talledo, cuya obra ha sido declarada esta semana Patrimonio Cultural de la Nación.

Se fue con 55 años de trayectoria a cuestas; con giras por todo el país, Argentina, Chile, México y Estados Unidos. Cumplió lo que había predicho un año antes de morir: “Seguiré cantando hasta que las fuerzas me den, para mí la canción criolla es mi pasión”, ponderaba la intérprete de ‘Las Madreselvas’ y ‘El Payandé’.

Eloísa Angulo nació en Lima, el 31 de octubre de 1919. Empezó de niña su labor musical en el Rímac, también en el distrito bajopontino debutó con su prima Margarita Cerdeña con el dúo Las Criollitas, que duró 20 años (1936-1956). Después inició su carrera de solista por las radioemisoras y compositores de la talla de Alicia Maguiña, la buscaban para que estrene canciones.

Fue por ello una de ‘Las Seis Grandes de la Canción Criolla’, junto a Jesús Vásquez, Esther Granados, Alicia Lizárraga, Delia Vallejos y Teresita Velásquez.

Ya en 1984 se proclamó que la música criolla había muerto: los canales de televisión y radioemisoras habían erradicado los programas de este género, lo que significó el cierre de peñas. Eloísa Angulo encabezó una protesta con venta de butifarras hasta el Óvalo de Miraflores.

Nieta del mayor Gustavo B. Angulo, héroe de la Batalla de Tarapacá. Era una gigante del canto popular y tuvo el alma en vilo de sus seguidores en los años ochenta cuando se tuvo que internar en distintos nosocomios de la capital y también llegó a los quirófanos: en 1980 estuvo internada en el Hospital Central N° 2 (hoy Rebagliati); en 1985 en el hospital Almenara y a los dos años de nuevo en el Rebagliati (cuando estuvo cinco días en coma). Sus últimos días los pasó al cuidado de su hijo en La Victoria.