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Año del diálogo y la reconciliación nacional
LUNES 25

de junio de 2018

DE CAZUELA

De millonario solitario a albañil feliz

Película de Eugenio Derbez es, a pesar de su apariencia desenfadada, fuertemente conservadora. Se subrayan valores como la familia, el trabajo y la consideración.

12/6/2018


Ernesto Carlín

Editor de Cultural




El mexicano Eugenio Derbez continúa protagonizando películas ambientadas en Estados Unidos en las que se burla de estereotipos sobre latinos. En la misma vena que su Cómo ser un latin lover, en el que un gigoló descubre las bondades de la familia, ahora le toca el turno a un hijo mimado de un magnate que, cosa curiosa, también descubre lo mismo. 


En esta oportunidad hace de Leonardo Montenegro, magnate soltero que vive de fiesta en fiesta en su lujoso yate. En una parada en Oregon, tiene discusión con Kate Sullivan (Anna Faris), una madre soltera multioficio, a quien le deja una cuantiosa deuda. Días después, él tiene un accidente que lo deja amnésico. Ella, buscando vengarse, le hace creer que es su esposa y lo hace trabajar de albañil para mantenerla a ella y a sus tres hijas.

Es fácil adivinar que el ocioso contumaz, al tener contacto con un grupo humano distinto, descubra las mieles de la vida de clase media norteamericana. Tanto así que se le pone en contraste con la juerga perpetua de un magnate latinoamericano.

La película es, a pesar de su apariencia desenfadada, fuertemente conservadora. Se subrayan valores como la familia, el trabajo y la consideración.

Escasean las bromas en doble sentido. En su lugar, tenemos varios momentos que apelan a la ternura antes que al humor.

Sin embargo, más allá de ser previsible, es una película que cumple su meta de entretener sin generar grandes preocupaciones. El contrabando ideológico se cuela entre carcajadas.