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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 23

de octubre de 2017

PERSONAS

El descubrimiento de lo privado

Poco a poco, nuestra cultura posmoderna ha ido permitiendo y estimulando por medio de las modas y la publicidad, la mostración de los cuerpos (sobre todo del femenino). De épocas donde los cuerpos eran tapados con faldones, enaguas, sacos, sombreros y ropas de baño gigantescas, hemos pasado a épocas de shorts, “minis”, “politos top” e hilos dentales casi microscópicos. Asimismo, hoy presenciamos la venta de ropa raída y agujereada (que antes hubiera significado un signo de miseria patente) cuando no artificialmente avejentada y con un aspecto sucio salido así de fábrica (pregunta ¿quizá todo esto ligado a la vestimenta, además de una moda, esté reflejando un estado mental de los que la emplean?).

9/8/2017


Manuel Arboccó

Psicólogo-Catedrático

No buscamos aquí emitir ningún juicio moral, tan solo nos limitamos a compartir algunos hechos obvios. Herederos de un siglo como el XIX, de represión y tabúes, pasamos a mediados del siglo XX al extremo de libertades, relajo cuando no de excesos. Vivimos la era de la “extimidad” y ya no de la intimidad. Hoy se filman y transmiten online los partos y los bautizos; la gente se fotografía mientras almuerza, cuando salen de la ducha, al despertarse y hasta en los velorios (cadáver incluido). Momentos que antes eran considerados muy privados y familiares, hoy se consideran propios de mostrar (ya es casi una necesidad más) y en ese sentido las redes sociales como Facebook e Instagram lo permiten y hasta lo premian.

La RAE considera lo privado como aquello particular y personal de cada individuo, hace referencia a aquello que se ejecuta a vista de pocos, en la esfera de lo familiar y lo doméstico. Nos preguntamos si estamos perdiendo el espacio de lo íntimo, de lo privado. Pues así parece. Hoy todo se muestra, desde un plato de comida, una herida, la nueva liposucción hasta el ataúd del familiar en el velorio y ni hablar de los personajes de la farándula que filtran sus videos teniendo relaciones sexuales con la ocasional pareja de turno. A diferencia de lo que podría pasarle al común de los mortales, a estas estrellas mediáticas todo esto les trae grandes ganancias económicas, más entrevistas y jugosos nuevos contratos.

Vamos así mostrándolo todo, dejando a la intemperie nuestros secretos, despojando nuestras vergüenzas y tesoros, y descuidando nuestra alma.

Ya hemos mencionado sobre la pérdida del silencio en sociedades ruidosas como la nuestra. Ahora, vamos pasando de lo íntimo y lo privado a lo externo y lo público. Dos características de la posmodernidad que, consideramos, están modificando nuestra forma de vernos (y de ver), de pensarnos y de tratarnos. Veremos si estos cambios nos ayudan a evolucionar como especie o contribuyen a una paulatina deshumanización.