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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 21

de agosto de 2017

HISTORIA

El ideal griego de Bolívar

Algunos pasajes de la historia del Perú nos recuerdan que los ideales que para nosotros soñaron los precursores de la independencia de Latinoamérica nunca se concretaron.

6/8/2017


Celinda Barreto Flores

Periodista

Uno de ellos fue la unión entre los países del continente. La Comunidad Europea que, a pesar de las crisis que afronta, es un ejemplo de los logros obtenidos por naciones durante siglos enfrentadas por guerras y que hoy, unidas, han alcanzado un alto grado de bienestar para sus ciudadanos, nos hace recordar el ideal del Libertador Simón Bolívar de hacer de las antiguas colonias españolas una gran nación.

Acertado o iluso, ese había sido también un anhelo de Francisco de Miranda, político y militar venezolano que, luego de haber participado en la independencia de Estados Unidos, la Revolución francesa y las guerras de las colonias españolas, propugnaba que estas últimas unieran sus destinos.

Miranda, quien luchó por la independencia de Venezuela, fue el primer gobernante de esa república en calidad de dictador plenipotenciario, no en su acepción actual del opresor que concentra todos los poderes, sino del gobernante griego en épocas de inestabilidad o crisis política.

Su proyecto conocido como la Gran Colombia logró que Colombia, Ecuador y Venezuela se unificaran en una sola nación, pero años más tarde, cuando Bolívar intentó ampliar esa alianza a otros países, no solo fracasó, sino que también motivó que estos tres decidieran dividirse y forjar su propio destino.

Apenas ganada la independencia del Perú, por intermedio de Faustino Sánchez Carrión, ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, Bolívar invitó a los gobernantes de los países ya liberados a un Congreso, al que se denominó Anfictiónico en recuerdo de la Liga Anfictiónica que era, en la antigüedad, una confederación de ciudades griegas unidas para resolver problemas de interés general. Recién dos años más tarde, ese evento tuvo lugar en Panamá, firmándose los ‘protocolos del Istmo’ que, por diversas razones, nunca se llevaron a la práctica.

Los representantes de la Gran Colombia, México, Perú y la República Federal de Centro América llegaron a la cita. Bolivia, por problemas internos, no llegó a tiempo. Las Provincias del Río de la Plata, Brasil, entonces un imperio, y Chile no mostraron interés en asistir, en tanto que Paraguay decidió que el aislamiento sería su política. Estados Unidos, Gran Bretaña y los Países Bajos enviaron observadores, pues estaban interesados en el comercio con las nuevas naciones.

Quienes obtuvieron beneficios inmediatos del congreso fueron Estados Unidos y Gran Bretaña. El primero se negó a reducir los aranceles para el comercio con Latinoamérica mientras que el observador británico exigió contar con acuerdos comerciales de manera separada con cada Estado, lo cual impidió las posiciones comunes entre los países hispanoamericanos.

El ideal griego de Bolívar poco a poco se esfumó.