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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 20

de noviembre de 2017

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y SOCIEDAD POSCONFLICTO

El reto de reconciliarnos

¿Estamos realmente los peruanos preparados para reconciliarnos a 25 años de la caída de Abimael Guzmán? ¿Cuánto afecta el lenguaje cotidiano? ¿Cuánto contribuyen los medios de comunicación a este acercamiento o alejamiento entre nosotros, los peruanos?

13/9/2017


Karina Garay y José Vadillo

No existe una sociedad preparada para reconciliarse tras un conflicto armado interno, tras la guerra fratricida, como la que vivió el Perú entre 1980 y 2000.

El sicoanalista Max Hernández señala que, para hablar de reconciliación, se debe “crear las condiciones que la hagan posible”. No es tarea fácil. Partiendo de que las redes sociales “están parcializadas frente a cualquier intento de humanizar a la parte terrorista, más allá de la patología que haya tenido”.

Encender la TV
El exsecretario del Acuerdo Nacional recuerda que la efeméride es la captura de Abimael Guzmán Reinoso, cabecilla máximo de Sendero Luminoso (SL), pero “no hay claridad en los medios de comunicación”.

Subraya que la liberación de la senderista Maritza Garrido Lecca, quien es “una de las tantas personas que han sido liberadas tras cumplir sus sentencias,  tiene un rostro mediático. 

Hernández recuerda que Garrido Lecca es el caso de una persona “fanatizada”. “Pero Sendero Luminoso no tiene el copyright del fanatismo, lo hay aquí y allá. El fanatismo es malo, cualquiera sea su signo”, señala.

El sicoanalista  manifiesta  que, además de las acciones vesánicas de SL, tenemos también la forma cómo los agentes del orden enfrentaron el terrorismo entre los años 1980-2000.

“No hay sociedad que haya combatido el terrorismo y haya mantenido las manos limpias –recuerda–. Si hablamos de reconciliación, debemos de hacer el esfuerzo por mantener una visión que trate de ser lo más justa y respetuosa por los sentimientos de las personas”, propone.

Para el historiador José Carlos Agüero es importante que, ahora que están saliendo en libertad algunos involucrados en los años de violencia, la sociedad señale que SL fue el causante del daño muy profundo en el país. “Ante ello, es normal que la gente exprese temor y ansiedad, y vincule a SL con personas específicas”.

Sociedad del espectáculo
Sin embargo, coincide con Hernández en que el enfoque de los medios de comunicación, más que brindar respuestas, tienden a la confusión. “Se banaliza y se crea un espectáculo de los problemas que son profundos, de pérdidas, dolores, violación de DD. HH., de democracia. Al frivolizarlo se puede prestar a denostar todas las sensibilidades en juego”, advierte.

Agüero dice que cada sociedad hace su propio modelo cuando se habla de reconciliación nacional. “La sociedad peruana debe comprometerse en generar condiciones para hablar con libertad, sin tabúes ni sentirse vigilado. Inclusive las disidencias puedan expresarse, sin que se castigue a quien tenga el uso de la palabra”.
 
Posconflicto
Max Hernández pide que la fecha nos sirva “para reconocernos como una sociedad posconflicto, caracterizada por un miedo difuso donde todos sospechemos de todos; donde el demócrata sospecha de quien cree que el castigo no fue suficiente. Y quien cree que cumplir una sentencia larga es suficiente, sea visto como un ‘terruco’ disfrazado”.

“Tenemos que darle espacio a la elaboración del posconflicto”, propone. Pero el tema del arrepentimiento ha sido frivolizado por los medios, que “decir ‘Yo me arrepiento’, implica que me arrepentí, y quien dice ‘No me arrepiento’, reafirma una vocación criminal”.

“El terrorista que no plantea un arrepentimiento tiene la convicción de que lo que hace no merece reprobación. Considera a los muertos como (daño) colateral. Deshumaniza al otro”, explica Hernández.
 
¿Es posible el perdón?
El historiador y escritor José Carlos Agüero recuerda que “el perdón no es solo de arrepentimientos y remordimientos, tiene que ver más con el mundo ético”.

Agüero, autor de Los Rendidos, es hijo de militantes de SL asesinados extrajudicialmente. Recuerda que cada persona/víctima encuentra su propio proceso particular para perdonar.
“Y no necesariamente el perdón está al final de todas las rutas. No tenemos derecho a pedirle que perdone a una persona que ha perdido a su familia en un atentado de SL. Tampoco a quien tuvo a su familiar incinerado y oculto por las FF. AA.”, dice.

Por ello, para los familiares de las víctimas, más importante es hablar de justicia. Sin canjes. “La justicia es un derecho por exigir mientras el perdón y otros horizontes son individuales”. 
Max Hernández recuerda que en prensa y televisión lo más fácil es pedir la condena. Pero, ¿cómo hacer para que no se repitan las acciones criminales de SL? “Es política y pragmática”, responde.
 
Legado de la CVR
Agüero lamenta que el trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) haya sido “petardeado” por la mayoría de actores políticos del país y no se le recuerda como un hito nacional.

“Fue la movilización social más grande: 17,000 personas, la mayoría mujeres, se movilizaron para brindar su testimonio y contar lo que había pasado. Diversos investigadores trabajaron durante casi dos años en todo el país para producir una verdad moral, que estaba oculta, como la definió Salomón Lerner”, dice.

Si bien hay temas en agenda como el bicentenario de la república, la CVR también dejó una lista de cosas por hacer, algunas de las cuales se han hecho y otras no, debido a las críticas.
 
¿Perdonar o no?
Hernández advierte que “si no tenemos el horizonte de un posible perdón, en un futuro perderemos la esperanza de la vida”. Que es lo más cruel.

Augura que este Perú, que ha sobrevivido a la insania de SL, sobrevivirá y que es imposible que vuelva a ocurrir el nivel de violencia de 1980-2000 porque “como sociedad, creo que hemos aprendido”.

Solo al asumirnos como tal se podrá visibilizar el conjunto de los problemas del país. Falta el registro de las personas violadas, el de los desplazados, y que el acceso a la justicia y la reparación sea pleno. Ello va integrado a una visión de conjunto. Como diría el César Vallejo en Poemas Humanos, “Hay, hermanos, muchísimo que hacer”. 

Punto x punto
31,331 personas son las víctimas de SL, según estimó el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional.

El informe de la CVR (2003) trascendió los sesgos y se pensó en el país en conjunto.
Agüero propone repetir los procesos de conversación entre los peruanos de distintas facciones, sin anular al otro y en espacios más grandes.


Repensar el vocabulario
Para el historiador José Carlos Agüero, en el camino de la reconciliación tenemos por reto que las palabras dejen de generar violencia. “Alguien tendrá la necesidad de decir ‘terruco’ a un senderista, pero al emplearlo hacemos más difícil establecer una comunicación. Ese tipo de palabras hay que repensarlas porque al emplearlas interrumpimos un diálogo que es una promesa. Es un ejercicio que debemos hacer todos porque en la tradición de la izquierda o de los movimientos de DD. HH., se llama ‘tombo’, ‘milico’ o ‘gorila’ al policía. Ello imposibilita el acceso a las personas. Las palabras deben permitir a todos los actores acercarse y tender puentes. Hay que hacer un esfuerzo de resignificado”.