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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 22

de noviembre de 2017

JESÚS OBLITAS SALINAS

“En el sector público crecí como profesional”

Señala que en los hospitales estatales los dramas son mayores y exigen soluciones audaces y exigentes. Actualmente, la tecnología es su mejor aliada para su trabajo.

1/11/2017


Susana Mendoza

smendoza@editoraperu.com.pe

Perfil. Es tecnólogo médico del Hospital de Rehabilitación del Callao. Forma parte de un equipo de profesionales que usará para el tratamiento físico la nueva adquisición del nosocomio: el Armeo Spring, un robot que tiene un sistema intensivo de ejercicios terapéuticos basado en una realidad virtual.

Llegó en silla de ruedas y sin ningún control sobre los movimientos de su cuerpo. Jesús Oblitas Salinas le ofreció constancia y mucha terapia física. Ella tenía una enfermedad que desde la niñez le había alterado todas sus acciones durante su crecimiento. Hasta que una mañana, dos años después de aquel encuentro con el profesional,los ejercicios y la paciencia dieron su primer fruto: aquella mujer, hoy de 33 años, se paró del asiento y caminó.

Recordar este episodio de su vida reconforta a Jesús, él sabía que era posible cumplir la promesa si ella se comprometía en lo suyo: no perder la fe y oír las razones del especialista. Este tecnólogo médico es coordinador del área de Neuro Rehabilitación de Adultos del Hospital de Rehabilitación del Callao.

Son tres los especialistas que atienden allí. Cada uno resuelve diferentes patologías. Él es responsable de atender a las personas que tienen lesiones periféricas (parálisis facial, por ejemplo) o medulares (accidentes que afectan las vértebras y la médula ósea).

“Las personas cambian mucho al perder la movilidad de una parte de su rostro o cuerpo. Se deprimen, se aíslan, no desean que nadie las vea. Esta actitud las perjudica mucho, pues afecta su estado emocional y ánimo”, comenta.

La paciencia es la clave del éxito en la rehabilitación física, afirma. Algunos pacientes se vuelven agresivos; otros se desaniman o se asustan y esos sentimientos no los ayudan.

Desde hace tres años, de 7:30 a. m. a 1:30 p. m. unos 25 pacientes pasan por sus manos diariamente según un plan de tratamiento que responde a la complejidad del mal. Compresas calientes, terapias láser o ejercicios faciales son la llave para reconciliarse con la vida.

Jesús lo sabe, y reza antes de empezar su jornada laboral, estira sus manos y brazos, ríe y le agradece a Dios la posibilidad que le da de ayudar a tanta gente desesperada.

Experiencia

Antes de laborar en el sector público, estuvo en la práctica privada. Reconoce que en los centros y hospitales, los problemas de salud son complejos y mayores, y las personas, por su condición de pobreza económica, viven con urgencias de toda índole que complican su existencia cotidiana.

“Uno crece profesionalmente allí, pues los dramas son mayores, las patologías son diversas y las soluciones más audaces y exigentes”, señala.

Pero Jesús, nombre asociado a la salvación divina, también cumple un mandato familiar. Su pasión por las ciencias de la salud le vienen por el lado paterno. Fue nieto de don Hugo Oblitas Valdez, uno de los creadores del programa de tuberculosis en el Perú, y sobrino de destacados médicos.

Tal vez por ese motivo, su compromiso con los pacientes es natural. Ser amigo, terapista, psicólogo y hasta confidente forma parte de su relación con ellos. Un vínculo que desea fortalecer con más conocimiento y dedicación, dice. Por eso el manejo robótico para Jesús es una innovación que revolucionará el tratamiento de los pacientes neurológicos. La ciencia al servicio del cuerpo y sus movimientos, es su apuesta.

Hoja de vida

Es Tecnólogo Médico, licenciado en la universidad Alas Peruanas 2007-2011.

Estudió un diplomado en Terapia Manual 2013- 2014, y de Neuro Rehabilitación 2016- 2017.

También se formó como técnico en Fisioterapia en el Instituto de la clínica Ricardo Palma 2004-2007.