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ENFOQUE

Fin a los piratas: erradicar la pesca ilegal

El año pasado, casi una sexta parte de todo el pescado vendido en el mundo fue capturado ilegalmente. La actividad ilícita supone cada año pérdidas de hasta 23,000 millones de dólares, con capturas que suman hasta 26 millones de toneladas. Esta cifra debería reducirse ahora de forma radical gracias al Acuerdo sobre medidas del Estado rector del puerto (PSMA, por sus siglas en inglés), el primer tratado internacional diseñado específicamente para hacer frente a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.

8/7/2016


José Graziano da Silva Director general de la FAO

En virtud de este nuevo acuerdo, las partes están obligadas a garantizar que cualquier buque pesquero que llegue a uno de sus puertos –incluso para reabastecerse de combustible– debe anunciar su visita y someterse a una inspección de su libro de bitácora, licencias, artes de pesca y de la carga real que transporta. Los pescadores ilegales, además de lucrar, no respetan los límites de captura que se han establecido para proteger la biodiversidad y las poblaciones de peces, y ponen en peligro los esfuerzos coordinados para una gestión sostenible de los recursos marinos mundiales.

Más de 30 países y la Unión Europea han depositado formalmente ante la FAO sus instrumentos de adhesión, por lo que el tratado ha entrado en vigor y se ha dado inicio a una nueva era.

En el Perú, la pesca ilegal tiene un impacto económico por encima de los 360 millones de dólares anuales. Y aunque se ha quintuplicado el presupuesto para combatir esta actividad desde el 2012, todavía está en manos del Congreso de la República la ratificación del acuerdo. La adhesión de países pesqueros como el Perú es esencial para darle mayor fuerza a este instrumento legal y acelerar tanto su eficacia como su impacto. Con el acuerdo, algunos buques podrían optar por desplazarse más lejos, lo que supone ya una decisión costosa y con efecto disuasorio. Por otra parte, los puertos que ofrecen servicios a estos pescadores proscritos no podrán hacerlo impunemente y para siempre. Las partes del PSMA financiarán medidas de creación de capacidad para los países que lo necesitan –la FAO está ofreciendo asistencia técnica– y la falta de tolerancia hacia las conductas deshonestas llevará probablemente a un mayor respeto de las reglas.

Que no les quede duda: el cumplimiento de este tratado será, tarde o temprano, inevitable. Los protagonistas en la industria mundial de la pesca utilizan cada vez más las prácticas sostenibles como un factor positivo para la comercialización y los sistemas de trazabilidad y etiquetado ecológico están cobrando impulso. Adherirse al tratado puede mejorar las oportunidades comerciales de un país.