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MANDATARIO ESTADOUNIDENSE LANZA POLÍTICA DE CASTIGOS SIN INCENTIVOS

Garrote sin zanahoria

El presidente Donald Trump ya escogió los temas sensibles con América Latina para llevar adelante su campaña electoral: la amenaza de la migración, el combate a la dictadura venezolana, las nuevas sanciones a Cuba y el narcotráfico, con el propósito de convencer a sus votantes de que su reelección es necesaria.

10/5/2019


Fabian Vallas

Internacionalista

Aun año y medio de las elecciones generales estadounidenses, los postulantes del Partido Demócrata están inmersos en una disputada campaña interna con miras a los comicios primarios. Con más de 20 postulantes, aún no es claro quién será el nominado. Mientras que por el lado republicano, el presidente Donald Trump tiene el camino despejado para intentar su reelección.

A diferencia de los dos primeros años de gobierno, en los cuales América Latina pasó desapercibida en su agenda, el inquilino de la Casa Blanca ha puesto especial atención en esta región. La dictadura venezolana, el conflicto con Cuba, la migración ilegal y México, la política antidroga son los tópicos que concentrarán su atención hasta noviembre del próximo año.



El mandatario estadounidense conoce muy bien que en una campaña electoral las emociones movilizan a los votantes más que los sólidos argumentos de un plan de gobierno. Por eso, el líder republicano utilizará estos temas para transmitir una imagen exagerada de amenaza externa ante los votantes.

Para Trump, Estados Unidos estaría a punto de ser invadido por delincuentes centroamericanos. Los cárteles estarán en las calles con más drogas y el hemisferio se encuentra en peligro inminente por el intempestivo ingreso de rusos y chinos.

El garrote

En una reciente entrevista a BBC Mundo, el presidente de Diálogo Interamericano, Michael Shifter, asegura que la política aplicada por Trump hacia América Latina “es una política de castigos y amenazas, y falta una agenda positiva que refleje un compromiso con la región y los intereses de Estados Unidos”.

De hecho, Washington es hoy más severo con el hemisferio que solo unos años antes. Este cambio no solo se debe a la coyuntura de la campaña –Trump no descarta que utilizará la “política del gran garrote” o Big Stick, de Theodore Roosevelt–, sino también a que el asesor de seguridad John Bolton es hoy uno de los principales pilares de la política estadounidense hacia el continente.



Bolton, un conocido ultraconservador “halcón”, que asesoró a los gobiernos republicanos de Ronald Reagan y George W. Bush, comenzó a “apretar las tuercas” a aquellos países que amenazan la total hegemonía estadounidense en la región.

Indeseables

Como sucedió en las elecciones legislativas del 2018, el presidente republicano continuará criminalizando al migrante para justificar sus planes de obtener el suficiente financiamiento público que le permita levantar el muro en la frontera mexicana-estadounidense, una de sus promesas de campaña en el 2016.

En diversas ocasiones, Trump ha calificado a los centroamericanos de narcotraficantes, violadores, terroristas, que ponen en peligro la seguridad nacional del país. No acepta que la mayor parte de los que buscan cruzar la frontera en forma ilegal solo aspiran a tener un empleo que les permita escapar de la pobreza crónica que afecta a sus países.

La amenaza del cierre de la frontera con México, si el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no detiene las caravanas centroamericanas , es una prueba de que el presidente de EE. UU. está dispuesto a poner en peligro el futuro de la relación diplomática con su vecino del sur con tal de lograr su objetivo.

Al mismo tiempo, el gobierno republicano amenazó con cortar la ayuda económica a Honduras, El Salvador y Guatemala por no “hacer nada” para evitar la salida de nuevas caravanas.



Cuba

Los republicanos también están modificando la política exterior hacia Cuba. En la práctica, el mandatario estadounidense se ha propuesto desmantelar lo avanzado por su antecesor demócrata, Barack Obama, en las relaciones con la isla caribeña ante el beneplácito de los sectores más radicales de los cubanos-americanos asentados en Florida.

La aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, aprobada en 1996, contempla la apertura de demandas contra las empresas extranjeras que se beneficien de las propiedades expropiadas luego de la revolución de 1959. Esta medida ha traído el disgusto no solo del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, sino también de los inversionistas europeos. El anuncio lo hizo Bolton ante los veteranos de la fallida invasión de Bahía de Cochinos de 1961.

La intención de la Casa Blanca es debilitar a Cuba para que se quiebre el apoyo político y de seguridad que brinda al gobierno de Nicolás Maduro. La última de las sanciones anunciadas por Bolton apunta a restringir las transacciones en dólares de Estados Unidos con el Banco Central de Venezuela.

No obstante que la mayor parte de países latinoamericanos presiona en el campo político y económico a Maduro para que acepte elecciones “libres y justas”, Estados Unidos se niega a dejar el gran garrote. Una salida militar a la crisis venezolana sería nefasta para la región.

Hasta la fecha, el Perú es uno de los países que ha mantenido una relación armónica con Estados Unidos, pues no existen mayores conflictos en la agenda bilateral.

La política de Trump carece de incentivos positivos para estrechar nuestros vínculos. Y como indica el especialista Michael Shifter, sobran amenazas del “gran garrote” en América Latina. Se debe esperar que esta tendencia se revierta para mejorar nuestras relaciones interamericanas.

Política antidroga

Pese a los esfuerzos del Gobierno colombiano de Iván Duque de endurecer la política antidroga al penalizar el consumo y ensayar otras formas de eliminar los cultivos de coca, el presidente estadounidense, Donald Trump, está enojado porque Colombia sigue ocupando el primer puesto en las plantaciones de coca con 171,000 hectáreas (2017). El líder republicano sorprendió a Bogotá cuando señaló que “hay más drogas saliendo de Colombia ahora mismo que antes de que Duque fuera presidente. Él no ha hecho nada por nosotros”.

En una reciente visita a Colombia, Mike Pompeo buscó poner “paños fríos” a esta acusación. Duque es un estrecho aliado de Washington ante la crisis venezolana. Colombia rechazó las afirmaciones de Trump, quien además señaló que ese país envía “personas peligrosas” a EE. UU.

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Cifras

1,300 millones de dólares ha asignado EE. UU. desde el 2017 a Guatemala, El Salvador y Honduras, de donde salen las caravanas.

4,000 migrantes se encuentran estacionados en la ciudad mexicana de Tijuana.

4,800 millones de dólares invertirá EE. UU. en México para desarrollar la región y evitar la migración.