Tipo de cambio:

Compra: 3.242

Venta: 3.246


Año del Buen Servicio al Ciudadano
DOMINGO 19

de noviembre de 2017

STEPHANIE ORUÉ. ACTRIZ

“He crecido con vivencias diversas”

A sus 30 años, actriz asume un rol potente que, sin duda, marcará un antes y un después en su carrera.

Por partida triple, la actriz peruana Stephanie Orué muestra sus avances en la actuación. Así, la podemos ver como la inquieta Berta en la ficción de la telenovela Colorina y en roles en películas como La luz en el cerro y Django, sangre de mi sangre.

29/10/2017


Cecilia Fernández

mfernandez@editoraperu.com.pe

En esta última película, Stephanie da un vuelco impresionante actoralmente hablando y se muestra en la piel de Maldita, una mujer que se nutre de un ambiente donde la violencia es pan de cada día y ella deberá sobrevivir así.

–¿Quién es Maldita en la ficción de la cinta?

–Es la sobrina de Django. Es una chica de barrio que ha aprendido que en la vida se sobrevive sí o sí porque es el lugar donde vive y crece. Ella tiene una forma de comunicarse muy especial, pero además es atrevida e inescrupulosa. Es una pieza clave para darle un giro a la historia, que sorprenderá a más de uno.

–Trabajar un personaje de esa complejidad requiere de una inspiración real.

–Cuando construyo un personaje me baso mucho en mi trabajo de campo. Mi abuela tiene una casona en el jirón Constitución en el Callao, mi tío me ayudó muchísimo. Cuando me encargan el rol, lo llamé y él se encargó de ponerme en contacto con chicas del Callao, pero fue algo que se dio de una manera muy especial.

–¿Por qué lo consideras así?

–Es bien loco porque creo en las señales. Una noche, cuando iba al Callao a conocerlas, mi tío me llama y me dice “no vengas porque han cancelado el encuentro”. Yo estaba preocupada porque solo me faltaban tres semanas para comenzar el rodaje. Me voy a casa, busco en Youtube y encuentro un reportaje antiguo de las bravas del Callao. Habían tres mujeres y una muy particular, que era ‘La Choco’.

–¿Qué sucedió?

–Al día siguiente, las chicas me vuelven a fallar y le dije a mi tío que fuéramos a buscarlas. Entramos con auto a la zona de Castilla y divisamos un grupo de chicas. Mi tío bajó la luna y dice “Chocoooo” y viene la del video que había visto el día anterior. Ella se acercó, en alerta y se puso nerviosa, pero le expliqué y se ofreció a ayudarme.

–Es un rol impactante y dará que hablar.

–Tengo 30 años y he crecido con vivencias diversas. Si Maldita ha llegado en esta etapa de mi vida, es por algo.

–¿No crees que te comparen con la ‘Chica dinamita’?

–No, la ‘Chica dinamita’ es y siempre será la ‘Chica dinamita’, que además vuelve con su propia historia.

–En estos momentos que se viven, ¿qué representa Maldita?

–Ella respira violencia, ese es su código y su manera de sobrevivir. Si eres desleal, te mueres y punto. Es lo que conoce donde ha nacido. Maldita me ha hecho reafirmar que la realidad supera a la ficción.

–¿Qué reflexión te deja?

–Todos los personajes dejan algo, yo me muevo por señales, por mi instinto, por lo que el universo me manda. Y estoy segura de que este rol llegó a mí por algo, para retarme y confrontarme con ciertas ideas que tengo, para dejarme algo y abrirme una puerta. A veces uno cree caer en un hueco, pero cuando conoces otras realidades, te das cuenta de que hay huecos más hondos.

–¿Te preguntaste cómo sería hoy tu vida si no hubieras decidido ser actriz?

–A veces me lo pregunto, quizá sería otra persona. Es paja (interesante) confrontarse con eso.

–Eres una persona fuerte, ¿cómo vives estos momentos difíciles?

–Me indigna mucho lo que está pasando. No soy muy extrema, pero en el tema de la violencia sí, para mí es o no es. Mi actitud frente a todas aquellas mujeres agredidas, después de un gran abrazo, sería entenderlas y comprenderlas porque el problema va más allá. El caso de Lady Guillen lo recuerdo, la admiro y la aplaudo. Estuvo en un hueco hondísimo, no se defendía, pero algo pasó que la hizo defenderse y enfrentar a ese malnacido. A todas las mujeres violentadas les daría ánimo para sacar a esa mujer fuerte que tenemos dentro.