Tipo de cambio:

Compra: 3.286

Venta: 3.289


Año del diálogo y la reconciliación nacional
DOMINGO 20

de mayo de 2018

Herencia de todos

El 11 de abril se celebró el Día del Arqueólogo Peruano, fecha que coincide con el natalicio de Julio C. Tello. Ese mismo día se llevó a cabo un descubrimiento en el área rural de la provincia de Huaura, al norte de Lima.

21/4/2018


El Ministerio de Cultura constató la presencia de un muro prehispánico. Más allá del aporte que significará el estudio y preservación de esta estructura para entender nuestro pasado, la noticia llamó la atención por una singularidad: el hallazgo se produjo gracias al oportuno aviso de los vecinos.

Es meritorio este hecho. Los pobladores del distrito de Paccho desarrollaban labores para construir una vía que los uniera con otros poblados y poder comerciar. Al momento de toparse con esta estructura centenaria, su primera reacción fue comunicarse con las autoridades responsables del patrimonio cultural del país. Lo hicieron por medio del canal de WhatsApp que ha creado el Ministerio de Cultura para este fin.

Es encomiable la actitud de este grupo de pobladores, pues tuvieron presente que esa edificación levantada por antiguos peruanos es un tesoro que había que preservar antes que un escollo en sus planes.

La situación ha sido distinta en otras partes de nuestro país. A unos kilómetros de Paccho, en Lima Metropolitana, han desaparecido cientos de huacas, la mayoría víctimas del voraz crecimiento inmobiliario.

Existen varias iniciativas para recuperar sitios arqueológicos en medio de la gran urbe. Un caso emblemático por la constancia es Mateo Salado, gran complejo ubicado en el límite de tres distritos. Otro ejemplo es el de las huacas Huantille y Pucllana, en Magdalena del Mar y Miraflores, respectivamente.

Estos esfuerzos, surgidos desde el Ministerio de Cultura o las municipalidades, son apenas una parte de la solución. El otro lado de la respuesta es una efectiva toma de conciencia de la población para que entienda que esa huaca, geoglifo o parte del Camino Inca cerca de su casa es un tesoro para las generaciones venideras.

En distintos lugares se ha decidido prescindir de estos vestigios de otras épocas por un mal entendido progreso. Aún duele recordar que una maquinaria pesada destruyó, hace cinco años, parte de las pirámides del milenario sitio arqueológico Paraíso, en San Martín de Porres. Los secretos que guardaba esa estructura se perdieron irremediablemente.

Debemos entender que vivir en este país rico en tradición cultural implica una gran responsabilidad. Hagamos lo posible para que nuestra herencia se preserve en las mejores condiciones.

Los vecinos del distrito de Paccho, en la provincia de Huaura, han dado una hermosa lección de civismo al resto de compatriotas. Ojalá que su ejemplo sea imitado y que el Ministerio de Cultura cuente con el apoyo de la población para cuidar otros lugares arqueológicos que estén corriendo peligro.