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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MARTES 22

de agosto de 2017

TERREMOTO EN YUNGAY DEJÓ LECCIONES

Historia del primer puente aéreo

La Fuerza Aérea del Perú realizó una operación aerotransportada sin precedentes, llevó 400 paracaidistas con personal de ingeniería del Ejército para rescatar a los sobrevivientes y proveerles de ayuda.

10/8/2017


El 31 de mayo de 1970 fue un día para no olvidar. Ese domingo se vivía un ambiente de fiesta nacional porque se inauguraba el Mundial México 70 para el cual Perú había clasificado. En las emisoras se escuchaba la canción ‘Perú Campeón’, la cual se había compuesto en 1969. 

En provincias el ambiente era igual, la gente disfrutaba de un día en familia. Eran las 3 y 21 de la tarde y se jugaba el partido México versus Rusia, cuando de pronto la tranquilidad del ambiente se vio interrumpida por un fuerte sonido perturbador, seguido de violentos sacudones en la superficie.

Todo se movía, las campanas de las iglesias comenzaron a sonar sin que nadie las toque, los pájaros salieron a volar estrepitosamente, los perros ladraban, dentro de las casas, las cosas se caían de los anaqueles, mientras que las personas salían de sus casas huyendo, otros trataban de ponerse a buen recaudo, ya que resultaba difícil mantenerse parado, las paredes se rajaban y las casas de venían abajo. Después de 45 segundos todo se calmó, pero solo en las ciudades de la Costa y algunas de la Sierra. En el Callejón de Huaylas lo peor estaba por comenzar.

El terremoto causó el desprendimiento de una inmensa pared de hielo del nevado Huascarán. Una avalancha descomunal arrasó por completo poblaciones como Yungay y Ranrahirca.

Operación titánica

El presidente Juan Velasco Alvarado, y sus ministros se embarcaron esa misma noche en el BAP Bolognesi con destino a Chimbote, debido a que no se contaba con pista de aterrizaje en la zona y las carreteras estaban destruidas.

Una vez evaluada la situación, que era de una destrucción abrumadora, se dispuso que la FAP efectúe una operación aerotransportada sin precedentes, llevando 400 paracaidistas con personal de ingeniería del Ejército.

De esta manera se inició el mayor puente aéreo que hasta la fecha se haya registrado en el Perú, el cual se extendió por más de tres meses.

Inicialmente, toda la ayuda tuvo que ser lanzada con paracaídas, incluso maquinaria pesada desarmada para habilitar el ansiado campo de aterrizaje para las naves que esperaban en Lima con ayuda. Ese objetivo se consiguió en tiempo récord el 3 de junio y solo para aviones muy ligeros.

Ya el 9 de ese mismo mes, se abrió una pista para el tráfico de aviones más pesados, recibiéndose la ayuda para instalar hospitales de campaña y centros de distribución de ayuda humanitaria.

Gracias a las amplias zonas de estacionamiento, carga y descarga del Grupo Aéreo N° 8 fue posible administrar la ayuda llegada de todas partes del mundo. Hoy sabemos que si el terremoto fuera frente a Lima, probablemente un tsunami destruiría parte del aeropuerto Jorge Chávez y solo se contaría con la Base aérea de Las Palmas para recibir ayuda.

Lecciones

Los factores más importantes para atender esta tragedia fueron la organización, preparación y equipamiento de las Fuerzas Armadas en esos momentos.

Las naves atendieron la costa peruana como buques hospitales, la FAP contaba con 16 aviones C-47 con capacidad para 28 paracaidistas o 3 toneladas de carga; 4 C-46 para 40 paracaidistas o 6.5 toneladas de carga y dos DC-4, con una carga útil de 11 toneladas, además de 10 helicópteros Aloutte II y Bell UH1H. Los miembros de las FF.AA. realizaron un extraordinario esfuerzo y entre ellos los pilotos excedieron largamente el máximo de horas de vuelo para poder cubrir las necesidades.

Muchas lecciones nos dejó el accionar de la FAP en aquella tragedia, el que debemos tener presente como país para prepararnos con seriedad y anticipación. (Rolando Cárdenas)