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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 23

de setiembre de 2017

La activa labor de la Sunedu

No hay semana que pase que no veamos una noticia de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) informando sobre la marcha del proceso de acreditación de universidades, advirtiendo sobre las carreras profesionales y sus respectivas casas de estudios autorizadas o, como en la información publicada ayer en El Peruano, sancionando a asociaciones que ofrecen servicios educativos superiores de manera fraudulenta.

9/9/2017


En suma, fiscalizando, supervisando y sancionando, para garantizar que el estudiante reciba una educación superior idónea, un aspecto que no existía antes de su creación, cuando esta labor estaba en manos de la Asamblea Nacional de Rectores.

El Tribunal Constitucional ha resuelto que la Ley Nº 30220-Ley Universitaria y sus esquemas de supervisión son coherentes con el orden constitucional que asegura la autonomía universitaria; y al hacerlo, ha subrayado, además, la necesidad de que el Estado peruano ejerza un rol rector y supervisor de la educación universitaria por ser también su deber certificar la calidad de la educación en esta etapa del sistema educativo nacional.

Seguramente, hay muchas cosas que mejorar en la Sunedu, pero no podemos negar que el tiempo le viene dando la razón a la Ley Universitaria, en el sentido de que la oferta de la educación superior requería una institución de estas características, que exija a las universidades un mínimo de nivel académico para funcionar, pero, sobre todo, que se convierta en un referente válido para padres y estudiantes al momento de escoger la carrera y la institución académica en la que seguirá sus estudios.

Basta entrar al portal institucional www.sunedu.gob.pe para enterarse de las universidades que cuentan con acreditación, de las carreras autorizadas y sin autorización, y de los establecimientos sin licencias.

Si a eso le sumamos el portal www.ponteencarrera.pe del Ministerio de Trabajo, que informa sobre el nivel de empleabilidad y sueldos de los egresados por origen de universidad, podemos decir que ya no hay manera de ser engañados, porque padres y jóvenes tienen las herramientas para tomar una buena decisión.

Una prueba de la autoridad que viene ganando esta institución en el sector es la información brindada hace algunos días respecto a que solo 14 de más de 140 universidades a escala nacional cuentan con la licencia institucional, y que al menos 60 tendrán que pasar por un nivel de adecuación, lo que demuestra que hay buena respuesta de los supervisados para adecuarse al nuevo esquema.

Sin embargo, aún hay sectores que no se rigen por el nuevo statu quo, y si bien ya no piden la desaparición de la superintendencia, pretenden alterar la composición de su consejo directivo para dar cabida a representantes de los rectores, convirtiéndolos de esta manera en juez y parte de un proceso de fiscalización que debería ser autónomo y transparente.

Como dice el Consejo Nacional de Educación, la reforma universitaria puede mejorarse, pero jamás debemos retroceder.