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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 11

de diciembre de 2017

ENFOQUE

La blanquirroja por la niñez y la adolescencia

El fútbol es el deporte de las multitudes. Para Unicef, además, es una valiosa estrategia para promover valores humanos y habilidades sociales, y llevar alegría a los niños, niñas y adolescentes que viven situaciones de emergencia y requieren apoyo emocional.

8/10/2017


Maria Luisa Fornara

Representante  de UNICEF

Por ello, Unicef asume con entusiasmo su reciente alianza con la Federación Peruana de Fútbol. Gracias a ella se contribuirá a promover valores humanos y garantizar los derechos de los más de 200,000 niños, niñas y adolescentes que participan en los torneos deportivos que la federación organiza. Además, porque capitalizaremos el alcance que tiene este deporte para generar en la ciudadanía la preocupación y el compromiso colectivo que merece la actual situación de la niñez y la adolescencia peruanas.

El 2018 es el año en el que todo el Perú quiere ver a su selección de fútbol en el mundial. Es también el año en que cumplen la mayoría de edad los primeros niños y niñas nacidos en este siglo. Si bien el Perú ha mejorado en salud, educación y protección de su niñez y adolescencia frente a la violencia, quedan aún más cosas por hacer para garantizar plenamente sus derechos.

Por eso, este es el momento ideal para que hagamos un alto y nos preguntemos qué falta hacer para forjar una generación en la que cada niña y niño logre desarrollar plenamente su potencial cognitivo, físico y emocional para tener una generación que luzca cada cuatro años la blanquirroja en un mundial y coloque al Perú para siempre en el podio del desarrollo sostenible.

Los años que venimos trabajando en el Perú, de la mano con el Estado, nos permiten decir que lo que se requiere con urgencia para garantizar los derechos de la niñez y su consecuente desarrollo pleno es mayor inversión en la niñez. Alemania, España e Italia, ganadores de los últimos tres mundiales, son países en los que el 100% de sus niños y adolescentes acceden a agua potable y en los que entre el 2008 y el 2012 se ha invertido más del 6% del PBI en salud infantil y del 4% en educación.

Las niñas, niños y adolescentes peruanos conforman un gran equipo a la espera de que el país les dé la oportunidad de abandonar la banca de los espectadores. Ellas y ellos ansían y tienen el derecho de salir a la cancha a jugar su mejor partido. El partido de sus vidas, el partido que les permita romper con la pobreza, la exclusión y la inequidad.

Para que tengan esas oportunidades es urgente que le pongamos tarjeta roja a la anemia y la desnutrición, a las diversas formas de violencia contra la niñez, a la deserción escolar, al embarazo adolescente. Necesitamos que se le otorgue tarjeta verde al incremento del gasto público en niños, niñas y adolescentes. Requerimos que todo el país se ponga la blanquirroja por la niñez.