Tipo de cambio:

Compra: 3.242

Venta: 3.246


Año del Buen Servicio al Ciudadano
DOMINGO 19

de noviembre de 2017

FIN DE UNA OLA DE TERROR Y SANGRE

La caída de ‘Gonzalo’

Una noche de hace 25 años, la historia del Perú cambió. Abimael Guzmán Reynoso, cabecilla máximo de Sendero Luminoso, era atrapado después de un paciente trabajo de inteligencia.

12/9/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Un flash sacudió la monocorde programación sabatina de la televisión peruana. Fuentes policiales informaban que a las 20:05 horas de aquel 12 de setiembre de 1992, Abimael Guzmán Reynoso, cabecilla de Sendero Luminoso, “el principal enemigo del país”, a quien llamaban “camarada Gonzalo”, había sido atrapado en Lima por agentes de la Dirección Nacional Contra el Terrorismo (Dincote). Fue todo lo que decía la escueta información, mientras los periodistas se volcaban a las calles, a sus fuentes, en busca de mayores datos. 

El (feroz) hombre invisible

El Partido Comunista-Sendero Luminoso (SL) era considerado “el movimiento terrorista más sanguinario del mundo”. Para el Perú esos 12 años de vida en las sombras de SL habían significado, según las cifras oficiales de la época, más de 25,000 muertos, 23,000 atentados y 21,000 millones de dólares en daños.

Hasta el momento de su captura, Guzmán Reynoso era un fantasma de 57 años. Las mayorías no sabían si estaba vivo o muerto. Se había publicado en 1988 la famosa “Entrevista del siglo”, en la que el egocentrista Guzmán se hacía llamar “presidente Gonzalo”. Su fantasmagoría era lo mejor para su leyenda negra y SL, que creaba a la par un repertorio atroz, amparados en una revolución social; fabricaron su vocabulario, con “ajusticiamientos” o asesinatos selectivos de autoridades, políticos, policías, religiosos; y masacres de cientos de civiles.

Desde 1979, este arequipeño, profesor de filosofía de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, había pasado a la clandestinidad. A su vez, SL pasó de pequeña y radical fracción de la izquierda ayacuchana, a inicios de los años sesenta, a ser un grupo maoísta sangriento. Pasó de movimiento político al interior de la universidad a organizar barrios de la capital ayacuchana e iniciar un acercamiento con los campesinos. Guzmán autoproclamó a SL la “Cuarta Espada” de la revolución mundial: marxismo-leninismo-maoísmo-pensamiento Gonzalo.

Cae “El Cachetón”

Al día siguiente, domingo 12, los diarios demoraron en aparecer en los quioscos. Todos habían cerrado sus ediciones de amanecida. La palabra que dominó los titulares fue “cayó”. “Cayó Abimael”, como decía la edición de El Peruano de aquel día. Las principales agencias del mundo, UPI, AFP, Reuters, mundializaban la información y calificaban el suceso como “la captura del siglo”.

Con el transcurrir de las horas, se fueron conociendo y afinando detalles. La captura sucedió a las 20:40 horas, producto de un trabajo de meses del grupo de élite de la Policía Nacional del Perú. El general Ketin Vidal, entonces director de la Dincote, llegaría luego hasta la vivienda que los agentes habían intervenido y Guzmán lo recibiría con una frase ya histórica: “Ahora me tocó perder”.

Aunque se trató de aherrojar este triunfo a la clarividencia del gobierno de Alberto Kenya Fujimori y su asesor del Servicio de Inteligencia Nacional, Vladimiro Montesinos. Con los años se aclararía que fue el trabajo de filigrana de los 82 integrantes del Grupo Especial de Inteligencia Nacional (Gein), de siete días a la semana y 24 horas al día, dirigidos por los oficiales PNP Benedicto Jiménez y Marco Miyashiro.

Escondite casi perfecto

Guzmán Reynoso estuvo escondido en una vivienda de la cuarta cuadra de la calle 1, en Surquillo –hoy el número 459 de la calle Varsovia–, donde la bailarina Maritza Garrido Lecca, quien salió ayer en libertad tras cumplir un cuarto de siglo de condena, tenía una academia de danza como inocente fachada.

Los agentes Julio Becerra (“Ardilla”) y Ana Cecilia Garzón (“Gaviota”) –cuya historia llegará a la cartelera cinematográfica esta semana– que fingían ser enamorados, entraron a la casa, apenas Maritza Garrido Lecca y Carlos Incháustegui (quien cumplía labores de vigilancia de la vivienda) abrieron la puerta para despedir a sus visitas: su tío, el compositor Celso Garrido Lecca, y la bailarina Patricia Awapara.

Junto con Guzmán, en el segundo piso donde lo escondían, estaban otras integrantes de la cúpula de SL, Elena Iparraguirre (número 2 de SL), Laura Zambrano y María Pantoja.

Al momento de ser detenido, en la operación Victoria, el “camarada Gonzalo” o “El Cachetón”, como se referían en clave los agentes que lo seguían, vestía una casaca negra de cuero y una bufanda gris.

Con su caída se radicalizaron los problemas al interior de SL. Las siguiente semanas, el Gein continuó capturando a cabecillas del senderismo.

En Memorias de un soldado desconocido, Lurgio Gavilán, quien de niño integró SL, luego fue soldado y, posteriormente sacerdote, dice que “un pueblo solo puede mirar hacia adelante si ya ha mirado hacia atrás”. La memoria es la mejor herramienta para no repetir los horrores ni los personajes de nuestra historia reciente.

Cifras

21,000

millones de dólares en pérdidas dejó SL entre 1980 y 1992). El monto se equiparó al 99% de la deuda externa del Perú de aquel entonces. 

1,451 

torres de alta tensión fueron voladas por SL en esos años. 

31,331 

personas murieron en el periodo 1980-2000 por el accionarde SL, señala el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2003).