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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 23

de octubre de 2017

APROXIMACIONES

La culpabilidad en la violencia

Una de las principales barreras a las que se enfrentan las mujeres para acceder a la justicia es aquella asentada en la discriminación de género, lo cual se expresa en la permanencia de estereotipos en los operadores de servicio y justicia; así como en el entorno social que pone en duda la credibilidad de las mujeres denunciantes.

10/10/2017


Liz Ivett Meléndez López

Directora Ejecutiva, CMP Flora Tristán

El primer escollo que tiene que enfrentar una mujer que ha sufrido violencia es la duda sobre su testimonio. Tal es el caso de la periodista Lorena Álvarez, quien luego de haber denunciado al economista Juan Mendoza por agresión física y psicológica se vio expuesta a una serie de insultos y cuestionamientos que nos volvieron a recordar cuán lejos estamos de ser un país igualitario.

En un clásico intento por deslegitimar a la víctima, el agresor salió en cadena nacional a hablar mal de ella, negar sus agresiones y no tardó en colocarse como una víctima de las circunstancias, señalando incluso que él habría sufrido agresiones que no ha ventilado. Esta historia ya la conocemos, pues suele ser repetida por la mayoría de agresores, lo único que nos recordó el señor Mendoza con esta intervención es que sigue el patrón de conducta machista de quien violenta: échale la culpa a la víctima.

Esta situación obligó a Lorena a salir en cadena nacional defendiendo su testimonio. Por supuesto, nada más doloroso para una mujer que ha atravesado una situación de violencia que verse expuesta a recordar constantemente los hechos y defenderse de la duda. Valiente de su parte, pero sumamente injusto.

En su caso, como en muchos otros, no hay video que demuestre la agresión. Lamentablemente, parece que se necesitara de estas pruebas para no dudar de lo que las mujeres denunciamos. Pocas personas entienden que la denuncia es un derecho, que no es un asunto divertido y que, por el contrario, implica un proceso tedioso y doloroso, que no puede ser complicado con la eterna duda sobre lo que las mujeres manifestamos.

Sin embargo, aún con pruebas como un video, las mujeres no acceden a la justicia. La reciente agresión filmada de Martín Camino nos recuerda la impunidad en la que ha quedado la agresión de Adriano Pozo, quien fue grabado mientras arrastraba por los suelos a Arlette Contreras y aún se encuentra en libertad.

Esperamos que en este reciente caso se logre justicia, así como seguimos esperando justicia para Arlette.

El 68% de mujeres ha sufrido alguna vez violencia de parte de su pareja, según la ENDES, y entre el 2010 y agosto del 2017 más de 1,978 mujeres han sido víctimas de feminicidio o tentativa de este crimen. Dudar de los testimonios de las mujeres y culpar a las víctimas de la violencia contribuye a afianzar esta situación.

Si queremos ayudar a parar la violencia, empecemos por repetir: “Las mujeres nunca tienen la culpa de la violencia, el culpable es el agresor”.