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Año del diálogo y la reconciliación nacional
DOMINGO 20

de mayo de 2018

APROXIMACIONES

La fineza de espíritu en la empresa

15/5/2018


Francisco_Bobadilla

Francisco Bobadilla Rodríguez

Vicerrector de la Universidad Católica San José

En todo el mundo, las empresas buscan, entre otros objetivos, que sus productos o servicios sean adquiridos por sus clientes. De los buenos resultados económicos pende la sostenibilidad de la misma organización. 


Llegar a las metas planeadas supone un gran esfuerzo para todos los miembros de la empresa. Estrategias, operaciones y sistemas de control se ponen en marcha para hacer frente a la competencia del mercado. No hay lonche gratis, lo sabemos.

A la par, también somos conscientes de que una empresa no se reduce a una máquina que fabrica productos y dinero. Interactuamos entre seres humanos y cada uno de nosotros es una biografía compleja en donde confluyen aspiraciones, ilusiones, ambiciones, sueños.

De manera continua, aportamos a la empresa nuestras competencias operativas y buscamos, asimismo, un lugar en donde la propia dignidad personal sea reconocida, acogida y celebrada. Nadie, de ordinario, busca la infelicidad en su trabajo.

Queremos empresas con alma, es decir, aspiramos a tener organizaciones en las que el talento profesional sea reconocido y, a la vez, se trabaje a gusto, porque las relaciones interpersonales están cargadas de sentido y de fineza de espíritu.

La fineza de espíritu forma parte del modo de ser personal y, por tanto, es una cualidad transversal que se expresa en el comportamiento de los integrantes de toda empresa.

Es decir, la fineza de espíritu no es patrimonio exclusivo de áreas como Atención al Cliente, Servicios y Recursos Humanos; es una competencia que forma parte de la calidad humana de cada miembro de la organización y que configura la cultura organizacional, dándole un tono de cordialidad, benevolencia, beneficencia y amistad a las relaciones interpersonales.

Cordialidad que se expresa en el tono amable, buenos modales y trato respetuoso con los clientes internos y externos. Benevolencia manifestada en el trato cálido y sincero que celebra los logros de los compañeros de trabajo. Beneficencia acreditada en la disposición continua de servir a los colegas y estar atentos a sus necesidades reales. Finalmente, amistad franca orientada a buscar el bien para cada uno de nuestros colaboradores, sabiendo pasar con elegancia las fricciones propias de la convivencia profesional.

La fineza de espíritu no sustituye a los resultados en azul de una empresa, pero sí pone una cuota de alegría a la exigente carga laboral de cada día.