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CRÓNICA

La iglesia salvada del fuego

Ambientes de la iglesia Jesús Reparador se afectaron por el incendio de Mesa Redonda. ProLima actuó para cuidado de sus bienes. En la zona, se han hallado vestigios del colegio mercedario del siglo XVII.

6/5/2019


José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Aquella noche de Viernes Santo, que más parecía una versión limeña del Apocalipsis, el Niño Jesús y el Cristo crucificado salieron en brazos por una decena de hombres. El telón de fondo de la singular procesión era una Lima envuelta en lengüetas de fuego, humo y ulular de sirenas.

Era el 19 de abril y como el aliento de un dragón encadenado, el fuego tiró abajo media manzana, en la cuadra siete de Miró Quesada (actual jirón Santa Rosa). Y se preparaba a arrasar la colindante iglesia Jesús Reparador.



“Estaba en peligro nuestra capilla, que es el alma de toda congregación religiosa”, recuerda la madre superiora María Félix, quien esa noche se encontraba aquí junto a otras seis religiosas de la congregación Reparadoras del Sagrado Corazón. Temían por sus propias vidas, pero abrazaban las imágenes religiosas, cuidándolas del fuego y de quienes pudieran aprovechar para sustraer el patrimonio. Entonces llegó la caballería: los bomberos voluntarios y los especialistas del Programa Nacional para la recuperación del Centro Histórico (ProLima).

Protocolo en acción

ProLima puso en operación por primera vez la Gestión de Riesgo del Desastre enfocado en las zonas monumentales. Se trata de un capítulo del Plan Maestro del Centro Histórico de Lima, que la Municipalidad Metropolitana de Lima evalúa para su aprobación.



“Ingresamos y analizamos qué se podía rescatar. Si el equipo especializado no hubiera intervenido, estos objetos hubieran terminado en la basura”, dice el gerente de ProLima, el arquitecto Luis Martín Bogadonovich.

Se pudo rescatar los bienes litúrgicos de la sacristía y objetos del depósito sobre este ambiente. Las imágenes sagradas de los altares las trasladaron policías, bomberos y agentes municipales al monasterio de Santa Catalina. Y todo está en un detallado inventario de bienes culturales muebles en poder de las religiosas, ProLima y el Ministerio de Cultura (Mincul).



Trabajos y hallazgos

Tras la emergencia se iniciaron los trabajos de apuntalamiento preventivo de las estructuras, sobre todo en la zona del coro; sin esta labor, el techo del siglo XVIII, hubiera colapsado.

La manzana donde ocurrió el siniestro fue la intersección de dos ejes prehispánicos: el jirón Miro Quesada, que fue parte de un camino prehispánico que se dirigía hacia Cinco Esquinas; y el canal del Huatica, que pasaba por lo que ahora es el jirón Andahuaylas. En este cruce, en el XVII, se fundó el Colegio Mercedario San Pedro de Nolasco.



Tras el incendio aparecieron los vestigios de este centro de enseñanza religiosa: muros virreinales debajo de containers usados como depósitos; columnas con bases intactas y los arcos de ladrillos. “Se sabía muy poco de este colegio, una portada fechada en 1778 y algunos arcos que ahora se ven a plenitud y coinciden con un documento del siglo XVII donde se detalla que era un claustro cuadrado con 8 arcos”, dice Bogadonovich.

El colegio funcionó desde el XVII hasta la supresión de los conventos en 1826, cuando sus bienes pasan a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y, otra parte, a manos de las hermanas de Jesús Reparador, quienes además de la pequeña iglesia (con elementos de distintas épocas) y el conventillo (construido sobre el antiguo colegio mercedario), administran el colegio Jesús Reparador, donde estudian 620 estudiantes.



Lo que viene

La UNMSM, el Mincul y ProLima trabajan un expediente técnico para un proyecto de restauración integral del espacio, incluida la iglesia. Bogadonovich explica que en el Plan Maestro del Centro Histórico de Lima, que debe de aprobarse en breve, se establece que los lugares como conventos, museos e iglesias, que son “contenedores” de patrimonio mueble más importante, deberán de tener una protección especial en toda su colindancia; es decir, se dará una mayor atención a las licencias que se otorguen a los negocios adyacentes, tal como sucede en otras ciudades que son Patrimonio de la Humanidad.

Datos

65  PIEZAS DE BIENES MUEBLES DE LA IGLESIA SE SALVARON.