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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 23

de setiembre de 2017

La lucha contra el terrorismo

Hoy se cumplen 25 años de la histórica captura del máximo cabecilla terrorista Abimael Guzmán Reynoso, ocurrida el 12 de setiembre de 1992, un hecho importante en la lucha del Estado democrático frente al terrorismo.

12/9/2017





El Perú ha cambiado. La derrota de ese enemigo despiadado que amenazaba la vida de las familias peruanas y la existencia del Estado, permitió construir el país que ahora tenemos, en crecimiento.

Sin duda, esta fecha debe servir para reflexionar sobre lo que hemos hecho como sociedad, para que esa etapa de terror y muerte no regrese nunca más. Esta efeméride se da además en un contexto particular, la liberación de Maritza Garrido Lecca, la bailarina que escondía a Guzmán en una vivienda del distrito de Surquillo.

La captura del número uno de Sendero Luminoso (SL) no fue un asunto de suerte, sino el resultado de un trabajo de inteligencia, paciente y profesional, por parte de los agentes del desactivado Grupo Especial de Inteligencia Nacional (GEIN), de la Policía Nacional, los que recibieron recientemente un reconocimiento como Héroes de la Democracia.

Con Guzmán tras las rejas, empezó el fin de la organización criminal que durante más de 10 años desató un baño de sangre en el país, con más de 60,000 muertes, y que toda una generación de peruanos creciera con el horror de ver matanzas de comunidades enteras en los Andes, la muerte de María Elena Moyano, el atentado en Tarata, la explosión de coches bomba, paros armados, etcétera. De la misma manera, se daría por esos años la captura de los líderes de la banda terrorista MRTA.

La pacificación, la política antiterrorista y la política económica trajeron consigo el crecimiento de la economía, la reducción de la pobreza, la llegada de nuevas inversiones, más consumo de la población y, en suma, un país próspero, pero, es cierto, también con nuevos problemas.

Si bien ya no hay atentados, el senderismo no ha muerto, pero sí fue diezmado. Busca crecer retroalimentándose con los condenados que salen de las cárceles sin arrepentirse, creyentes aún en una ideología de la muerte, que buscan envenenar la mente de los jóvenes.

Si bien Sendero fue derrotado militarmente, aún mantiene sus armas ideológicas, y en ese terreno es donde el Estado debe continuar con la batalla, con una adecuada política que recuerde a las nuevas generaciones, que no vivieron esa etapa, lo nefasto y cruel que significó el terrorismo para el país; y que el único futuro que debe tener el Perú es de paz, democracia y una sociedad cada vez más inclusiva.

Por otro lado, los organismos de seguridad deben estar vigilantes para que los terroristas excarcelados, respetando sus derechos humanos, no vuelvan a delinquir ni hacer apología de su causa.

El terrorismo tiene que ser desterrado para siempre, con la superioridad moral de saber que el Estado es el guardián de la paz y del desarrollo para todos los peruanos.