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Año del Buen Servicio al Ciudadano
DOMINGO 17

de diciembre de 2017

PINTOR VUELVE A EXPONER EN LIMA DESPUÉS DE AÑOS DE AUSENCIA

La metáfora del surrealismo

Las obras de arte de vanguardia no se limitan a imágenes de angustia, pues hay otras que permiten jugar con la alegría, como sucede con las fábulas visuales ejecutadas por el artista Leoncio Villanueva.

3/12/2017


Luz María Crevoisier

Periodista

“El ganador del Premio Salón de los Surrealistas de Francia en 1979 está de vuelta en Lima”, me comunicó la periodista Caterina Villa, de la Municipalidad de San Isidro.

En efecto, tras 28 años de ausencia repartidos en estancias por Francia, México y Bélgica, el artista Leoncio Villanueva Pérez decidió retornar a su natal Lima de las primeras experiencias pictóricas y exponer en diferentes espacios, retomando la senda de aquellos tiempos.

Esta vez lo hace con quince cuadros de mediano formato en La Galería, bella casona de estilo Art Deco, ubicada en la calle del Conde de la Monclova 255, a pocos pasos de El Olivar, hasta diciembre.

Provocador

Para definir su obra actual señala que son “huellas del pasado”. Con esta descripción se encuentran lienzos que reciben sugerentes nombres, como Cuadernos de andenes, El Nahual y Gótico latino. Villanueva señaló al Diario Oficial El Peruano que en estas palabras se encuentran las claves para entender las motivaciones de su creatividad.

“En mis cuadros –que pueden ser interpretados con diversas lecturas– utilizo grafitis, como simbologías que nos remiten a las culturas prehispánicas. Además, fabulo por medio de diversos elementos. Así, el embudo, a manera de receptor, representa la forma en que captamos los mensajes enviados por el universo”, declaró.

“Muchos pintores se repiten después de haberse iniciado con mucha originalidad, convirtiendo su obra en una copia de sí mismos. En mi caso, la experiencia de cada viaje me ha brindado motivos enriquecedores que plasmo en mis pinturas”.

En efecto, la luz y el color establecen un conjunto de armónicas dimensiones en la obra de este artista limeño nacido en 1947 y egresado de la Escuela de Bellas Artes con Medalla de Oro. Las múltiples tonalidades repartidas en figuras de diferentes dimensiones y tamaños conjugan belleza en medio de líneas geométricas de trazo fino.

“En México –nos relata– me impactó el color fuerte de los tejidos que encontré en los mercados, el misterio en sus calaveritas celebratorias del Día de los Difuntos y el arte del papel recortado en diferentes formas, como también, los rituales chamánicos de sus ‘psicólogos populares’”.

“En Guajata tuve una experiencia espiritual con una chamana que me llevó a comprender y respetar realidades distintas a las que nos tiene acostumbrados la civilización con toda esa parafernalia automatizadora y de publicidad agresiva”.

Definiciones

El pintor Leoncio Villanueva aseveró que en sus variados viajes siempre aprendió algo que luego aplicó en su arte. “En Francia, donde residí por trece años, me impactó mucho el trabajo de los artistas que hacen cosas con nociones metafísicas o support surface, es decir, construyendo un soporte sobre una superficie”, comentó.

Esa corriente surgió en 1966 y fue muy popular en la década de 1970.

“Podría considerarme un neosurrealista y pinto por placer. Como ser humano, capto las energías que se encuentran en el espacio y las derivo hacia estas telas”, puntualizó.

Entre los reconocimientos que ha recibido Villanueva se encuentran el Primer Premio del Festival de Pintura de Cagnes Sur Mer (1978); el 15° Gran Premio Internacional de Pintura Costa Azul, con la medalla de Saint Paul de Vence, y el Primer Premio en el Internacional Deauville en 1979.

Hasta la fecha, Villanueva ha tenido 35 muestras individuales en Europa, México, Estados Unidos y Lima.