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Año del diálogo y la reconciliación nacional
DOMINGO 24

de junio de 2018

ENFOQUE

La migración global y la salud mental

“No hay salud sin salud mental”, proclamó hace solo cinco años la Asamblea Mundial de la Salud, al adoptar la resolución WHA65.4 sobre “la carga mundial de trastornos mentales y la necesidad de una respuesta integral y coordinada de los sectores sanitario y social de los países”. De esa manera, la sanología se convierte en un concepto nuevo que resume la necesidad de proteger la salud.

7/1/2018


Jorge Zavaleta

Periodista

El drama es gigante: cada año se suicidan cerca de un millón de personas. La migración global, dentro y fuera de cada país, induce a la violencia, cuya atención no puede ser enfrentada con represión policial y ausencia orgánica de la sociedad y los Estados.

En esa decisión, la Organización Mundial de la Salud pidió que, en consulta con los Estados miembros, se preparara un plan de acción integral sobre salud mental, que abarcara los servicios, políticas, leyes, planes, estrategias y programas, enfocándose en la promoción, prevención, tratamiento, rehabilitación, atención y recuperación.

Sin embargo, en esa petición no se prioriza la salud mental de las poblaciones aborígenes. Viajemos por América Latina y podremos constatar una larga historia de olvidos y abusos, desde la llegada de los conquistadores y que continúa sin mayores cambios. Son escasos los vestigios sobre la cultura médica de los pobladores nativos y de las dinastías de caciques o incas precolombinos.

En el siglo XIX, las sociedades inmigrantes trataron de construir relaciones de respeto justiciero hacia los pueblos. Pero en el siglo XX y XXI, los megaproyectos continúan siendo tan terribles para agudizar la salud mental y cuidar a las comunidades aborígenes.

Fuera de las pocas capitales de América, donde la psiquiatría y la psicología son ciencias visiblemente desconocidas, la psicosis, la bipolaridad, la depresión, entre otras manifestaciones de la salud mental, carecen de materiales y recomendaciones con fundamento científico en los escasos centros asistenciales especializados y no especializados. Así, la psiquiatría se mantiene distante de la cultura nativa. La literatura científica señala, por ejemplo, que la depresión es un trastorno que se puede diagnosticar de forma fiable y que puede ser tratado por no especialistas en la atención primaria.

Los suicidios son prevenibles, y para que las respuestas nacionales sean eficaces, se necesita una estrategia integral multisectorial de prevención. La investigación en el campo de la salud mental sigue teniendo muchas limitaciones en América Latina, si se compara con la producción científica en Estados Unidos, Canadá, Alemania y Cuba. En nuestra región ya se dispone de estudios epidemiológicos de los trastornos mentales, pero solo una minoría accede a la atención especializada.