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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 13

de diciembre de 2017

La salud mental más cerca

El presupuesto de salud mental del Perú ha crecido cerca de 20 veces. Ha permitido que las atenciones en este rubro aumenten en 159% en aquellos lugares donde existe un centro especializado. Es un avance significativo, pero quedan enormes retos para frenar el incremento de los trastornos mentales y darle la lucha a los estigmas.

10/10/2017


Karina Garay Rojas

kgaray@editoraperu.com.pe

A los 43 años, Paul Haro Guzmán es uno de miles de silenciosos protagonistas que han visto transformadas sus vidas con la reforma de salud mental en el Perú. Sus consultas para tener bajo control su diagnóstico de bipolaridad, además de darle ganas para forjar un mejor futuro para sus tres hijas, alimentan un índice nacional: en solo dos años, las atenciones en salud mental en el país han crecido en 159%.

La estadística la da a conocer Yuri Cutipé, director ejecutivo de la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud (Minsa), justo hoy, en el Día Mundial de la Salud Mental. La fecha se empaña por el avance progresivo de los trastornos mentales en el mundo.

¿Qué hacemos? El Perú se está preparando en sus diversos niveles de atención, especialmente el primario, con la implementación de Centros de Salud Mental Comunitarios o CSMC.

La brecha de atención es enorme en el país, y en Ayacucho el 92.5% de la población no recibe atención en salud mental. En Lima Provincias es el 93.2%. Pero el psiquiatra considera que se están creando las condiciones para revertir estas penosas estadísticas que tienen tras de sí numerosas historias de dolor, incomprensión, exclusión y vergüenza.

El número de atenciones en salud mental en el país rompió su récord de 500,000 citas anuales en 2013, cuando el Sistema Integral de Salud (SIS) empezó a financiarlas. El gran salto se dio en 2015, cuando empiezan a implementarse los CSMC, un modelo desarrollado en los países del primer mundo.

“Se ha demostrado que donde funciona un centro de salud mental se logra ‘avivar’ la respuesta de todo el sistema sanitario ante los problemas de salud mental”, destaca Cutipé.

El director de la Dirección de Salud Mental del Minsa dice que nos acercamos al millón de casos atendidos. “Pero no porque todos sean atendidos en los CSMC, sino porque los centros de salud han empezado a atender estos casos. No olvidemos que les hemos puesto psicólogos y los estamos capacitando continuamente”.

¡Se necesitan 300!

Las cifras son contundentes: En aquellas “redes de salud” (territorios con hospitales y centros de salud) que han implementado un CSMC, el nivel de atenciones de salud mental ha crecido en 159%, a favor de niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, frente a aquellas redes que no cuentan con ningún CSMC, donde apenas se incrementaron las atenciones en 20%.

Para Andrea Bruni, asesor internacional de salud mental y uso de sustancias para la subregión de Sudamérica de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Organización Panamericana de la Salud (OPS), “el Perú está empujando muy fuerte una reforma muy importante de la salud mental”.

Históricamente, comenta, la salud mental en el Perú se centralizaba en hospitales psiquiátricos y, sobre todo, en Lima, la capital, donde se concentra la mayoría de los recursos humanos y financieros, contribuyendo a cimentar la enorme brecha de atención con el resto del país.

“Se trata de servicios que no llegan a la población, que tienen una accesibilidad muy limitada y un enfoque muy antiguo, que en muchos casos no es respetuoso con los derechos de las personas. Se cuentan con violaciones muy graves de los derechos humanos a nivel de estos servicios. La respuesta a esta situación es un enfoque comunitario y el Perú está empujando muy fuerte los cambios en este sentido”, destacó.

A la fecha, el Minsa ya estableció 30 CSMC en todo el Perú. “De acuerdo con las proyecciones, se requieren 300 de estos centros para el país, por lo cual se debe invertir mucho más en su masificación”, recomendó el representante de la OMS.

Adiós manicomios

“El presupuesto de salud mental del Perú, en los dos últimos años, ha crecido casi en 20 veces y eso ha permitido mejorar las redes de atención en el ámbito comunitario, incrementar la formación de recursos humanos, de psiquiatras. Es una cosa importante y un logro del doctor Cutipé que la salud mental cuente ahora con un presupuesto específico. Se están dando cambios importantes, pero aún pueden ser preliminares porque el reto, a nivel de atención, es bastante grande”, sostiene, por su parte, el doctor Ricardo Bustamante, presidente de la Asociación Psiquiátrica Peruana.

¿Qué falta? Entre otros temas, se necesita crear servicios de salud mental en los hospitales, amén de protocolos de atención por especialidad en estos establecimientos.

“Por ejemplo, un paciente con esquizofrenia podría atenderse en su nivel de atención primaria, a menos que esté agitado, con riesgo suicida o de agresividad. En ese caso habría que hospitalizarlo, pero brevemente”, manifiesta.

Agrega que esa mirada de manicomio, que muchos aún tienen presente, ya no es viable en ninguna parte del mundo.

Para el doctor Bustamante, la mirada debe ser de derechos y respeto a la condición de las personas que padecen un trastorno en su salud mental y eso se consigue con servicios que estén cerca de la población y que cuenten con personal multidisciplinario.

Porque la salud mental no es cuestión solo de psiquiatras. Y eso, justamente es lo que se observa en los CSMC que ya son una realidad.

Día mundial de la salud mental: Lo que se viene

Un Centro de Salud Mental Comunitario (CSMC) demanda una inversión de 700,000 soles al año. Es un costo relativamente bajo si se le compara con el presupuesto que demanda el Instituto Nacional de Salud Mental al Estado: 30 millones de soles al año, monto con el que se podrían mantener 30 CSMC, que están más cerca de la población.

Con la aprobación del Plan Multianual de Implementación de la Reforma en Salud Mental al 2021, el Minsa buscará implementar servicios que atiendan el 50% de la demanda nacional, a los que sumarán hospitales con servicios de salud mental, más hogares protegidos y servicios de rehabilitación para personas con trastornos mentales graves, reforma que ya se encuentra en proceso.