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Año del diálogo y la reconciliación nacional
JUEVES 21

de junio de 2018

MOVIMIENTO INTELECTUAL

Letras femeninas

Las veladas literarias fueron un espacio donde las mujeres contestatarias pudieron expresarse libremente, haciendo caso omiso a los prejuicios de su época y a las burlas que concitó esta búsqueda de autenticidad.

10/6/2018


Luz María Crevoisier

Periodista

“Estas reuniones se llamaban veladas, para diferenciarlas de las tertulias, que no tenían propósitos intelectuales ni artísticos”, nos explica la investigadora y profesora Marie Elise Escalante (Lima, 1977).

“Eran espacios alternativos a los oficiales, como por ejemplo la Academia Peruana o el Club Literario, donde las mujeres no eran admitidas y el comportamiento de sus miembros fue más solemne”.

Así, la profesora y egresada de San Marcos resume para el Diario Oficial El Peruano este tipo de congregaciones donde las escritoras peruanas dieron a conocer su talento, a mitad del siglo XIX, por vez primera y de manera libre.

Necesidad de expresar

“Tanto en las veladas de Clorinda Matto de Turner como en las de Juana Manuela Gorriti las mujeres no solo eran admitidas como asistentes, sino también como autoras. Por ejemplo, en la Velada inaugural de la argentina Gorriti, Mercedes Cabello leyó su ensayo La importancia de la Literatura”.

Marie Elise, autora de La naturaleza como artificio: la representación en el Modernismo y La extirpación de idolatrías de José de Acosta y José de Arriaga, comenta que las veladas transcurrían en un ambiente relajado y podían prolongarse hasta la madrugada. No faltaba quién recitara alguna creación propia o ajena acompañada de alguna melodía, mientras la oferente convidaba una colación de chocolate y macitas, antecedente de los modernos break.

Aquellos tiempos

“Las veladas reunieron dos etapas. A Gorriti le corresponde la de preguerra (1876-77), en su casa de la calle Urrutia (Jr. Camaná 188), y su rol fue de formadora de la primera generación de escritores, como Clorinda Matto y Abelardo Gamarra. Asistían miembros de la alta clase social limeña”, reseña la estudiosa.

La sociedad era muy compleja por aquellos años. Llegaron inmigrantes europeos y chinos, y la población en la que los mestizos y andinos fueron mayoría se confundía con los esclavos liberados. En este mapa social, la mujer solo tenía dos opciones; el matrimonio o el convento. Peor era la situación de la pertenecientes a las clases menos favorecidas, como lo denuncian Mercedes Cabello y Clorinda Matto.

“Se considera que las veladas de Gorriti eran unas de las más importantes de Hispanoamérica. Tenían un proyecto americanista que se evidencia en su obra La cocina ecléctica, donde reúne las recetas de diversas escritoras latinoamericanas”, acota.

El legado de Clorinda Matto

Doña Clorinda Matto de Turner convirtió la sala de su casa de la calle Calonge (Caylloma 58) en un espacio donde se reunía lo más selecto de la intelectualidad de su tiempo.

La escritora cusqueña, que ya gozaba de fama, es considerada la primera editora de un diario en América. Ella lo hizo en La Bolsa de Arequipa.

Su ciclo fue de 1887 a 1891 y apuntaba por la revaloración del indio y la educación de la mujer. Circularon por sus veladas Zoila Aurora Cáceres, Ricardo y Angélica Palma, Luis B. Cisneros, Juana Rosa Amézaga, Amalia Puga.