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Año del Buen Servicio al Ciudadano
DOMINGO 19

de noviembre de 2017

GESTIÓN DE RIESGO DE DESASTRES

Lima: el reto de crecer

La informalidad y la autoconstrucción son algunos factores del porqué la capital podría colapsar con un terremoto. Sin embargo, se necesita que los gobiernos locales empleen las herramientas, tengan oficinas de gestión de riesgo que elaboren planes a largo plazo; y se promueva el crecimiento de otras ciudades.

8/9/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

El adolescente tenía 14 años, cursaba el quinto de secundaria y seguramente pensaba en el partido que jugarían esa tarde Perú-Ecuador. Dormía cuando la muerte lo sorprendió. Fue un derrumbe de tierra y rocas, que en segundos sepultó su habitación. Sucedió el martes. Y él se convirtió en noticia.

En el cerro 7 de Octubre, de El Agustino, donde habitan 15,000 personas, los deslizamientos ya habían causado un par de heridos en estos años. Muchas casas se construyeron al pie de las laderas, es decir, en zonas no aptas para habitar.

Pero 7 de Octubre no es una excepción en Lima. Cientos de asentamientos humanos bosquejan la metrópoli desde las laderas de los cerros con esteras, planchas de triplay, techos de calamina.

Ciudades desordenadas

Los estudios señalan que 60% de los habitantes de Lima y el Callao viven en “escenarios de riesgo”: laderas de cerros, tugurios o viviendas deterioradas de áreas históricas como el Centro de Lima, el Rímac, La Victoria. Podrían colapsar con un terremoto de 8.5 y posterior tsunami.

“Nuestras ciudades crecen desordenadas y crean espacios de alto riesgo. No se necesita de un sismo fuerte para ver las desgracias”, alerta Juvenal Medina Rengifo, del Centro de Estudios y Prevención de Desastres (Predes).

Solo en el distrito de Independencia se calcula que más de 70,000 de sus 200,000 vecinos viven en las laderas de los cerros. Viven en alerta.

Vacíos aprovechados

Se dice que los alcaldes permiten que se tomen estas zonas prohibidas. Evans Sifuentes, alcalde de Independencia, discrepa: Los agentes municipales se apersonan, tratan de poner multas a los invasores, los exhortan a dejar el lugar, pero hay resistencia.

“Llegan la Policía Nacional y el Ministerio Público y no ayudan a identificar a las personas ni a sancionarlas. Se quedan las personas, luego hablan del derecho de posesión, piden servicios básicos, una autoridad mayor se sensibiliza, saca una norma y se terminan quedando”, resume.

Es el denominador común del nacimiento de los asentamientos humanos, donde se combinan personas necesitadas de techo propio con los traficantes de tierra. Para el alcalde, cuya administración enfrenta 29 procesos judiciales por prohibir invasiones, lo ideal sería que se empodere a alguna autoridad –sea municipio, policía o fiscales– para que se pueda desalojar en primera instancia.

A largo plazo

El Centro Peruano-Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigaciones de Desastres (Cismid) de la UNI desarrolla instrumentos técnicos para el desarrollo urbano y la gestión del riesgo de desastres, como sismos y tsunamis.

Además, mapas de microzonificación sísmica, de vulnerabilidad de infraestructura y de riesgo para que los municipios planifiquen dónde crecer.

Para el director general del Cismid, Miguel Estrada, uno de los problemas son los cambios de gestión en los gobiernos locales y provinciales: Mucha información se pierde y “se necesitan años” para retomar el trabajo. Por ello, pide a los alcaldes mantener las oficinas de gestión de riesgo en forma permanente y elaborar planes de desarrollo a largo plazo.

Recuerda que en el Perú hay “capacidades técnicas y científicas” para desarrollar los estudios de riesgo. “Lo que falta –opina– son capacidades de los gobiernos locales para que terminen con el crecimiento informal, sobre todo en la zona costa, donde la amenaza sísmica es alta”.

Barrios seguros

Juvenal Medina, del Predes, recuerda que el Estado tiene diversas estrategias para crear condiciones de vida seguras, como el Sistema Nacional de Riesgo de Desastres (Sinagerd), que la Presidencia del Consejo de Ministros lidera.

“Existe la institucionalidad con las competencias, mecanismos presupuestales y financieros para reducir la vulnerabilidad en el ámbito de los gobiernos locales. Los programas presupuestales del Estado se podrían encaminar muy bien para crear barrios seguros de creciente reducción de vulnerabilidad”, opina.

Considera que el Ministerio de Vivienda debería liderar esta informalidad; de lo contrario, seguirán apareciendo nuevos asentamientos humanos, pues las municipalidades han sido desbordadas en sus capacidades. “Y la Municipalidad Metropolitana de Lima debería de hacer un trabajo más agresivo y coordinado con los distritos, porque el crecimiento interno de la ciudad se seguirá dando”.

Descentralización

La otra medida es cambiar la política centralista y no recibir más personas del interior para evitar el desborde de Lima, sin atender sus demandas de servicios. “Solo con la planificación, podemos decir hacia dónde y cómo deberían de crecer Lima y el Callao; y qué estrategias de vivienda se pueden utilizar”, subraya.

Colombia es un ejemplo con ciudades que crecen homogéneas; se crean nuevos centros de desarrollo donde la población crece sin llegar a la capital.

Para Medina, se necesita que la ley electoral incorpore de manera explícita requisitos para que los candidatos a gobernar la ciudad conozcan de gestión de riesgo. Nuestra seguridad está en sus manos.

Tips para mitigar las consecuencias de un desastre

1. Conoce el riesgo de desastres.

2. Elabora tu plan familiar de emergencia.

3. Aprende primeros auxilios.

4. Cuida el agua.