Tipo de cambio:

Compra: 3.282

Venta: 3.286


Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
DOMINGO 21

de julio de 2019

PANAMERICANOS

26 JUL AL 11 AGO

PARAPANAMERICANOS

21 AGO AL 01 SEP

PERSONAJE DE LA AVIACIÓN PERUANA

Lo llamaban el zorro

A los 122 años de su nacimiento, recordamos la imagen del Mayor General de la Nación, Armando Revoredo Iglesias, un aviador y médico que hermanaría las capitales de Sudamérica con los vuelos de buena voluntad al frente de la escuadrilla de Los Zorros.

Gran aviador, Manuel Octavio Armando Revoredo Iglesias nació el jueves 17 de junio de 1897 en la hacienda La Chanta, de propiedad de su familia, allá, en las alturas de la provincia de Contumazá; en medio de una progresista actividad ganadera y costumbres regionales conservadoras de la alta sociedad cajamarquina.

16/6/2019


Sus padres fueron Julio Revoredo Posada, senador de la República en dos ocasiones, e Isabel Iglesias Carrera, hija del general Miguel Iglesias, expresidente del Perú. Durante su niñez cultivó valores personales y principios éticos en su querida Cajamarca, ciudad cuyo principal aeropuerto lleva su nombre desde 1979.

Fiel a la tradición familiar, Revoredo forjaría una personalidad de temple y actitud visionaria que le sirvió para proyectar la emergente aviación militar y las relaciones diplomáticas del país, llevando el mensaje, de unión y hermandad a los países de Sudamérica.

Médico y aviador

Hablar de Armando Revoredo es conocer una vida apasionante y ejemplar, por sus notables esfuerzos y logros durante su vida. Resaltó básicamente por su humildad, camaradería y la constancia para conquistar el éxito.

Fue un intrépido torero, notable músico y pintor; médico de profesión, extraordinario aviador; diplomático, político y empresario. Dio una fantástica lección profesional y de múltiples hazañas, poniendo en alto el nombre del pueblo peruano y de su más querida institución, la Fuerza Aérea del Perú (FAP).

En 1913 empezó sus estudios de Medicina en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y culminó en la Universidad de Madrid, en 1920. De regreso al Perú, conoció a muchas figuras de la aviación militar, pues le atraía mucho la mecánica, y en diversas ocasiones visitó la naciente Compañía Nacional de Aeronáutica, en Bellavista. Ahí conoció al fabricante de aviones Elmer Faucett (1891-1960), cuando prestaba servicios en la compañía Curtiss. El encuentro constituye un hito en el desarrollo de la aviación civil y comercial; años después, ambos serían mejores amigos y socios.

Armando Revoredo era un excelente médico, pero sus visitas a las ferias de Bellavista y sus múltiples amistades con los pioneros de la emergente aviación militar fueron motivos suficientes para incorporarse como oficial asimilado al servicio de aviación militar; así, fue nombrado en la Escuela Central de Aviación Militar Jorge Chávez, en Las Palmas, el 6 de octubre de 1925.

Al año siguiente, contrajo matrimonio con María Eugenia Llona de la Jara, autora de la letra del primer himno de la FAP, al que denominó A. S. A., en honor a la frase de Jorge Chávez (“Arriba, siempre arriba”).

Nace un aviador

En 1929, el jefe de la misión estadounidense, comandante USMC Harold B. Grow, después de algunos vuelos de prueba con Revoredo a bordo, recomendó su entrenamiento debido a su buen rendimiento.

Pese a lo irregular del procedimiento, el destino guardaba el nacimiento de uno de los aviadores más importantes que ha tenido el Perú. Fue Grow quien lo llamó Zorro, por el perfil facial que tenía. Años más tarde, este nombre sería el que llevaría la memorable Escuadrilla Aérea con la que Revoredo emprendería los famosos vuelos de unión y paz.

El 16 de noviembre de 1934, en un avión modelo Travel Air B-6000 T-069, recién adquirido por el cuerpo de aviación militar, Revoredo realiza el primer vuelo sin escalas a la ciudad de Iquitos.

Tiempos difíciles

Su anhelo por ser aviador es marcado por una época en la que se libraron guerras, como es el conflicto del Putumayo (1932-1934), entre peruanos y colombianos, y la Guerra del Chaco (1932-1935), entre bolivianos y paraguayos. Por otro lado, había una gran necesidad por lograr el protagonismo aeronáutico, tal como sucedían con las potencias de Europa y Asia, que asumían travesías globales llevando el nombre de sus países por el mundo y, en ciertos casos, como estrategias de recolección de datos de inteligencia.

De esta manera, Revoredo comienza su mayor desafío: un conjunto de vuelos de larga travesía denominados raids llevando un mensaje de paz, amistad y hermandad. Con su gran capacidad diplomática para conquistar a cualquier personaje, logró el visto bueno de tres presidentes para este proyecto innovador, impulsando, de esta manera, el crecimiento institucional de la FAP y del Perú.

Primero, llegó a Colombia, cuando las heridas aún estaban frescas. Con autorización del presidente Óscar R. Benavides, programó el vuelo Lima-Bogotá para el 13 de diciembre de 1935. Su misión fue un éxito: hubo una ceremonia de recibimiento y homenaje con presencia del presidente colombiano Alfonso López, quien impresionado por la amabilidad y gran carisma del peruano lo condecoró en nombre del pueblo colombiano.

En segundo lugar, en la senda de estos viajes de larga travesía, el siguiente destino fue Buenos Aires. Revoredo llegó el 27 de marzo de 1937 en un vuelo sin escalas, a bordo de “el 17”, un F.19 Stinson perteneciente al primer lote de aviones producidos por el Perú. Fue otro vuelo exitoso. Entre la gran comitiva que los recibió se encontraba el presidente argentino, el general Agustín Justo, quien agradeció en nombre del pueblo argentino tan noble gesto “de hermandad y desarrollo”.

Vuelos de buena voluntad

En 1938, el médico-aviador integró el equipo técnico para la evaluación de material aéreo que reemplazaría a nuestros antiguos aviones. De esa manera, al año siguiente llegaron las aeronaves Douglas 8A-3P y los North American NA-50 (este último, el avión en el que se inmolaría el héroe José Quiñones, el 23 julio de 1941).

En los 8A-3P realizaría, junto con la escuadrilla Los Zorros, los vuelos alrededor de las capitales sudamericanas, del 23 de marzo al 3 de mayo de 1940, partiendo en cinco aeronaves desde Limatambo. Recorrieron 12,230 millas ante el asombro del mundo y fueron seguidos por los principales medios de comunicación de cada país.

La escuadrilla aérea fue integrada por los capitanes Jorge Vigil (ingeniero aeronáutico) y Enrique Bernales, los tenientes Pedro Vargas, Manuel Gambetta, Ernesto Gómez, Luis Cossío, y los suboficiales Ernesto Green y Federico Vera (mecánico).

Cargos en el tiempo

Revoredo llegó al grado máximo en la época como Mayor General de la Nación. Además, ocupó los cargos de director general de Aeronáutica, ministro de Aeronáutica, ministro de Relaciones Exteriores, presidente del Consejo de Ministros. Ya en situación militar, fue nombrado embajador del Perú en Chile y Brasil, presidente del Club Nacional en dos ocasiones y presidente del directorio de Faucett Perú S. A.

Falleció el 25 de junio de 1978 a los 81 años; sus restos reposan en la plaza de Armas de la Base Aérea del Callao desde el 2006, lugar que lleva su nombre en homenaje al personaje, un aviador y diplomático, pero, sobre todo, al gran ser humano que es ejemplo de valores para la nación; un digno representante de la fuerza de todos los peruanos. Arriba, siempre arriba, general. (Mayor FAP José Barrera Alvarado)




12,230

millasrecorrió la escuadrilla Los Zorros, uniendo las capitales sudamericanas.