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ARQUITECTURA Y PINTURA

Los álbumes limeños de Malachowski

Las principales edificaciones afrancesadas, públicas y privadas de la capital, se las debemos al polaco Ryszard Jaxa Malachowski. Es reconocido como uno de los principales arquitectos del Perú del siglo XX y maestro de generaciones en la UNI. Una exposición recuerda su legado en la capital.

14/5/2019


José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe

¿Qué tienen en común el Palacio de Gobierno y el palacio legislativo? ¿El palacio arzobispal, el palacio municipal y el edificio Rímac? ¿Las fachadas del Teatro Municipal de Lima, del Club Nacional, la Plaza San Martín o el Museo Nacional de Cultura Peruana? Todas comparten a un mismo creador, el arquitecto polaco Ryszard Jaxa Malachowski (1887-1972). Su sello no solo está en el Centro de Lima; edificios diversos, mercados, casas unifamiliares en Miraflores, Barranco, San Isidro, La Cantuta (Chosica) o la playa Santa María, recuerdan su trabajo. 

Entre 1966 y 1970, Malachowski produjo 9 álbumes que sus descendientes salvaguardan y hoy se dan a conocer en una muestra.



Cada página es un collage. El arquitecto echa mano a recortes de periódicos, postales, dibujos en acuarela y tinta, caricaturas, fotografías, inclusive planos para relatar su vida. Es la historia de un niño de origen polaco que vive en una casa hacienda en Prochorowa, en la actual Ucrania; luego llega a París donde sobresale como estudiante de la Escuela Especial de Arquitectura y en Bellas Artes.

“Para Malachowski dibujar fue un acto vital y una forma cotidiana de ser arquitecto”, escribe el urbanista Wiley Ludeña en El dibujo como invención de la arquitectura.

“Con Malachowski –continúa– el ‘dibujo arquitectónico’ irrumpe en el Perú como una expresión distintiva del ‘dibujo técnico’ ingenieril. (...) Convirtió el dibujo funcional en un modo entrañable y razonado de indagar el sentido profundo de la realidad y el arte. En Malachowski el dibujo no solo representa a la arquitectura, sino ella misma es la arquitectura en un estado sobrecogedor en suspensión existencial”.



El Perú de inicios del XX

El arquitecto llegó al Perú en 1911, contratado por el gobierno de Pardo para realizar obras con miras al centenario de la independencia. También realizará obras contratado por la Municipalidad de Lima y el sector privado.

“Malachowski llegó por un contrato de dos años para darle esa cara afrancesada a Lima, que coexistió con otros estilos como el neocolonial o el neoindigenista. Luego se va a ir diversificando y adaptándose a lo que los distintos clientes le pedían sin dejar de lado su formación academicista francesa. Malachowski se fue haciendo más conocido y se quedó”, resume Lucía Pardo Grau, curadora de la muestra y bisnieta del arquitecto.

La llegada al Perú de Malachowski también incluía la creación de la sección de Arquitectos Constructores dentro de la Escuela Nacional de Ingenieros (actual UNI). Ahí se desempeñó como docente por 40 años, dictando el curso de teoría de la arquitectura. Y ha dejado un legado de “dibujo arquitectónico”. “Muchos de los arquitectos que él formó tienen un bagaje de dibujo muy valioso. Y hoy son muy pocos los arquitectos que dibujan a mano”, dice Pardo.



Con el tiempo, el arquitecto polaco peruanizaría hasta su nombre, por el de Ricardo Guido. Malachowski es consciente que participa de la modernización de Lima gracias a la mirada progresista de algunos gerentes de empresas y bancos, también como consecuencia de la bonanza que produjo la I Guerra Mundial. Lima buscaba convertirse en una verdadera capital.

Observador de Lima

Malachowski fue un observador de la sociedad que lo adoptaba. En la muestra observamos su fijación por la religiosidad; hacía apuntes en acuarela y pintura sobre la belleza de los templos católicos limeños, de las festividades como el Señor de los Milagros. Pero también recuerda otros rasgos, por ejemplo, como la poca limpieza del Callao “superado en suciedad y descuido tan solo por el puerto de Alejandría, en Egipto”, escribió.

La otra parte del trabajo de los arquitectos son los proyectos que quedaron en el tintero. El polaco dejó en proyectos la fachada posterior de la Cámara de Diputados o el Faro Monumental de Santo Domingo a la memoria de Cristóbal Colón (1930), donde combina la mirada erudita europea con lo indígena. Es el ojo de un detallista.



Lucía Pardo Grau dice que uno de los objetivos de la muestra es crear un vínculo más afectivo de los limeños y sus autoridades con el patrimonio arquitectónico de la ciudad. “Algunos de los edificios que construyó mi bisabuelo y otros arquitectos para modernizar Lima ya desaparecieron por la desidia; algunos pocos sí se están cuidado, como el Banco Italiano o el Congreso de la República. Pero de muchos las fachadas se están cayendo. Sería un gol que la ciudad recupere estos edificios”. La ciudad se los agradecerá.

Dato: 

La muestra se puede visitar hasta el domingo 31 de mayo en la galería JohnHarriman (Jr. Bellavista 531 / Malecón Balta 740, Miraflores). De lunes asábado de 10:00 a 20:00 horas. Domingos, de 14:00 a 20:00 horas. Ingreso libre.

Cifra

33 años fue formador de arquitectos en la Escuela Nacional de Arquitectos (hoy, UNI).