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Año del Buen Servicio al Ciudadano
DOMINGO 19

de noviembre de 2017

LETRAS

Los caminos de Laura Riesco*

Con Laura Riesco me unió una profunda admiración y amistad. Ambas de Junín, mezclamos nuestros mundos y afectos con una Ama Grande. La abuela de Laura era croata y en sus últimos años, cuando escribía sobre su abuela, la animaba a terminar la novela que recuperaría el mundo perdido de la migración croata en Cerro de Pasco y La Oroya. De alguna manera, el mundo de mi padre y de su abuela.

8/9/2017


Diana Miloslavich Tupac

CMP Flora Tristán

Laura Riesco (1940-2008) es una de las voces más importantes de la narrativa latinoamericana. Su primera novela El truco de los ojos (1978) es una novela experimental. Laura irrumpió en 1995 en la narrativa peruana con su novela Ximena de dos caminos y, como señaló Ricardo González Vigil, Ximena merece figurar al lado de Julius, como el dúo de niños mejor retratados de la literatura peruana, entrañablemente sensibles, imaginativos, nada maniqueos.

¿Quién era esta escritora? Nació en La Oroya, estudió en el María Alvarado, su estadía en Estados Unidos fue larga. Profesora de Semiótica y Teoría Literaria, logró una formación académica importante, pues desde su autoexilio pudo escribir una de las mejores narraciones peruanas. Su tesis doctoral fue sobre Poemas Humanos de César Vallejo.

Por su sensibilidad y temática, se emparentó con la mexicana Rosario Castellanos, quien publicó en 1957 la novela Balún Canán, donde la autora recupera, a través de la memoria, un pasado añorado y a la vez doloroso, su niñez entre dos mundos antagónicos que, no obstante, están en contacto: el de los blancos terratenientes y el de los indígenas que son explotados, abusados y discriminados.

Al igual que su protagonista, Rosario Castellanos fue hija de terratenientes, vivió su infancia en Comitán (Chiapas) y estuvo al cuidado de su nana Rufina, quien abandonó la casa de la familia cuando el reparto agrario casi arruinó a los dueños de fincas y los Castellanos emigraron hacia Ciudad de México.

Riesco, con su novela, narra en tercera persona las vivencias de una niña blanca de 5 años en un campamento minero de la sierra del Perú, La Oroya. El hecho de que estas vivencias sean percibidas por una conciencia infantil impide que la novela se convierta en un alegato social o en un panfleto de denuncia; si bien estos aspectos no están excluidos, están profundamente imbricados con el dificultoso aprendizaje de la escritura de la niña.

Dos novelas emblemáticas de la literatura latinoamericana. Ximena de dos caminos y La hija de los Argüelles son, al final de cuentas, dos personajes de lo que continúan siendo territorios fracturados, caminos diferenciados, donde las niñas transitan y miran el mundo de los adultos y parte de la tragedia de nuestros pueblos.

De alguna manera, Laura exorcizó lo que ella había vivido y nos devolvió esa mirada sobre lo que somos: un país diverso, un país de todas las sangres, como decía Arguedas. Laura, a su manera, lo resolvió.

*Texto leído en el Homenaje a Laura Riesco, organizado por el Centro Flora Tristán y la Cámara Peruana del Libro en la 14ª Feria del Libro, en julio del 2009.