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APROXIMACIONES

Los cien primeros años de las canonesas

No es muy frecuente que en nuestro país una institución cumpla 100 años y menos aún que llegue al centenario con la vitalidad y extensión alcanzada por la congregación de origen peruano Canonesas de la Cruz.

19/3/2019


Luis Enrique Cam

Documentalista

La historia de las canonesas está íntimamente ligada a la vida de su fundadora: Teresa Candamo Álvarez-Calderón, hija del presidente Manuel Candamo, quien provenía de la alta aristocracia peruana de fines del siglo XIX y principios del XX.

La vida de Teresa Candamo estuvo signada por la señal de la cruz. A los 6 años, sufrió la deportación de su padre por las tropas de ocupación chilena, por negarse a pagar los ignominiosos cupos de guerra. A pesar de las circunstancias, la educación de Teresa fue muy esmerada, primero en Piura y luego en Lima. Desarrolló habilidades para la pintura, poesía, música y el idioma francés.

Era una chica normal, que no era ajena a lo que sucedía en la vida política y social del país. La repentina muerte de su padre, en 1904, siendo presidente de la República, marcó su destino porque fue el motivo para que la familia enrumbara a Europa. En París, Teresa se dejó flechar por Jesús. En la iglesia del pueblito de Alassio, Génova, rezando ante el crucifijo, comprendió que el Señor le decía: “Si buscas ideal, aquí tienes; si quieres amor, aquí tienes; si quieres modelo, aquí tienes”. Fue la propuesta definitiva. Decidió entregarse a Jesús dejando todas las comodidades para abrazar un camino de pobreza como religiosa consagrada.

De regreso a Lima, organizó diversas obras de caridad sin descuidar la vida de oración. Logra juntar a un grupo de mujeres, conocidas como “las hermanitas”, para desarrollar el apostolado de catequesis y liturgia, teniendo como inspiración el espíritu de la cruz. Toma el nombre de Teresa de la Cruz. No le faltaron contradicciones, maledicencias e incomprensiones, no solo de sus parientes, sino también de miembros de la misma jerarquía de la Iglesia que le negaron la aprobación de la nueva fundación.

Fue recién el 24 de febrero de 1919 que la madre Teresa de la Cruz Candamo recibió la carta de autorización para fundar la nueva congregación. Empezó así la etapa de trabajo sostenido en la formación de nuevas religiosas y del carisma propio de las “canonesas”. La madre Teresa de la Cruz entregó su alma a Dios el 24 de agosto de 1953 y está abierta su causa de canonización.

Sus restos descansan en la Casa Madre en el barrio de Santa Beatriz, donde existe un pequeño museo con objetos de la madre fundadora. Actualmente la congregación reúne a más de 200 religiosas de varias nacionalidades, con labor estable en Chile, Argentina, Italia, Albania y la convulsionada Venezuela. En nuestro país, llevan adelante más de 14 colegios en distintas provincias. Cuando en los medios de comunicación veo sobre todo malas noticias, encuentro a estos personajes que nos muestran un rostro amable y nos invitan a la esperanza.