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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 23

de setiembre de 2017

RESCATES

Los peruanismos de Italia

En el coloquio La presencia italiana en el Perú se abordaron temas relacionados con el aporte de esos inmigrantes europeos a nuestra cultura, la industria, el comercio, las ciencias y las artes, entre otros; pero omitieron referirse a su contribución al enriquecimiento de nuestra habla familiar y local, vía la asimilación de términos propios de la península.

2/9/2017


José Vargas Sifuentes

Periodista

Para empezar, recordemos que los primeros italianos que llegaron al Perú, vía Callao, se decían baciccia entre ellos, y lo pronunciaban bachicha. Nosotros empezamos a usar el término bachiche, como apodo de italiano, y así quedó consignado como peruanismo.

Baciccia era el sobrenombre genovés Giambattista o Battista, por referencia a san Juan Bautista, patrono de Génova. Más de una vez hemos expresado ¡école!, o su apócope ¡eco!, como interjección de aprobación, en el sentido de ‘exacto, precisamente’. La palabrita proviene del italiano eccolo o eccola, que quiere decir ‘helo, hela allí’.

Otro término de origen italiano es figuretti, personaje que, literalmente, copa la pantalla chica con exagerado afán de figuración. También lo es pichín, del italiano piccino, pequeño, sobrenombre cariñoso que en el Perú se aplica a los hijos de italianos nacidos en nuestro país, como niséis a los hijos de los japoneses de primera generación.

Por extensión, llamamos ‘pichín’ al dependiente de una pulpería, y a todo subalterno u oficial de tienda, despacho, etcétera; y pichinote al mozo italiano, robusto y de maneras toscas.

El mayor aporte de los italianos a la lengua peruana está relacionada con la comida. Ahí tenemos a nuestro doméstico menestrón, sopa de menestras varias, acompañadas de un buen trozo de carne de res y a la que se agrega la salsa verde de los tallarines de igual nombre.

El término deriva del italiano minestra, guisado compuesto con diferentes hortalizas y legumbres, a menudo con trozos de carne o jamón.

Ya entrados al tema recordemos que nuestros tallarines verdes o en salsa verde es la versión nativa de los tallarines al pesto; y el spaghettis bolognesa como llamamos a los tallarines en salsa roja. Otro peruanismo es fugaza, especie de pizza rectangular que se prepara con harta cebolla y desplazada por la pizza napolitana, con tomate y mozzarella.

De Italia nos vino también el ahora prohibido muchame, exquisito plato que se preparaba con carne de delfín frita, y se servía acompañada con pasta de palta con sal y galletas de soda. Es considerada comida típica de los ligures (originarios de Liguria) asentados en tierra peruana.

Cómo olvidarnos del pastel de acelga (versión peruana de la torta pasqualina), las conchitas a la parmesana; el arroz italiano; el bistec a la milanesa y concluir con un budín florentino, para no alargar la cosa. Aquí lo dejamos: se nos abrió el apetito y vamos al mejor restaurante italiano de Lima.