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Año del Buen Servicio al Ciudadano
LUNES 23

de octubre de 2017

Mensaje rotundo para Maduro

La declaración de Lima, aprobada el martes por 17 países de América Latina en nuestra capital, es un enérgico y rotundo mensaje al régimen de Nicolás Maduro de que América Latina rechaza el quiebre del orden democrático en Venezuela, y que al mismo tiempo existe la voluntad de propiciar un diálogo franco y honesto para resolver la crisis, pero, sobre todo, que hay unidad en la región respecto a este sentimiento.

10/8/2017


El chavismo acusó el golpe y de inmediato convocó a una reunión de los miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) para contrarrestar la declaración, mas difícilmente este bloque tiene la misma credibilidad e influencia que la Carta de Lima, pues se encuentra alineado con los intereses de Caracas.

Los cancilleres y representantes reunidos en Lima condenaron la “ruptura del orden democrático” en Venezuela y acordaron no reconocer a la Asamblea Nacional Constituyente ni los actos que emanen de ella por su carácter “ilegítimo”.

Como bien lo ha dicho el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en Venezuela se ha instaurado una dictadura, por encima de los poderes legítimamente constituidos, al pretender reemplazar la Asamblea Nacional, cuyo cimiento es el voto popular, por una Asamblea Constituyente ilegítima.

Demos esperar los pasos que ahora dará Caracas: si resistirá la presión de la condena internacional y las protestas en las calles, o si optará por la disolución de la Asamblea Constituyente, la manzana de la discordia en esta crisis. Por lo pronto, ya aceptó que la diplomacia regional puede ser un espacio válido para encontrar una salida, desde el momento en que trata de incluir al Alba en este debate con la excusa del respeto a los asuntos internos.

Por el lado de los firmantes, estos expresaron su compromiso de mantener un seguimiento de la situación en Venezuela y de reunirse a más tardar en la tercera semana de setiembre, cuando se encuentren para la sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Asimismo, han renovado “su disposición a apoyar de manera urgente, y en el marco del respeto a la soberanía venezolana, todo esfuerzo de negociación creíble y de buena fe que tenga el consenso de las partes y que esté orientado a alcanzar pacíficamente el restablecimiento de la democracia en el país”.

Este punto es importante porque, como dijimos al principio, la declaración no es toda condena, también deja espacio al diálogo soberano y expresa la buena fe, pues en las anteriores conversaciones el chavismo apaciguó las aguas para ganar tiempo, sin ningún propósito de enmienda.

Habrá que esperar el desarrollo de los acontecimientos. La Declaración de Lima marca ya un hito fundamental para el gobierno de Maduro: si no oye a su población, que empiece a escuchar a la comunidad latinoamericana, sus vecinos, motivados exclusivamente por principios democráticos y humanitarios, y a los que no se les puede acusar de actuar por encargo de potencias externas.