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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 13

de diciembre de 2017

ENFOQUE

Mujer, tecnología y cierre de brechas

En un mundo donde la formación en tecnología se ha convertido en la puerta de ingreso a los trabajos del futuro, lograr que más mujeres se especialicen en disciplinas de ciencia y tecnología es un factor decisivo para contribuir al cierre de brechas de género en el mercado laboral.

30/11/2017


Pilar Marín Bravo

Periodista

Sin embargo, la realidad muestra que aún falta mucho por hacer para posicionar a las mujeres en el campo tecnológico, lo que lleva a preguntarnos ¿por qué? ¿Qué es lo que determina que pocas mujeres decidan estudiar, concluir y especializarse en disciplinas relacionadas con la tecnología y las ciencias?

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, que evalúa los factores que determinan la selección de carreras entre las mujeres, citó como ejemplos el caso de Argentina, donde un diario local daba cuenta de que menos del 1% de estudiantes mujeres escoge como carreras computación, informática o sistemas.

En Chile, su Consejo Nacional de Educación señala que los estudiantes varones predominan en el área de tecnología, mientras que las mujeres son mayoría en carreras de salud, educación y ciencias sociales.

En el Perú hay cifras que en los últimos tiempos han comenzado a mostrarse alentadoras. Sin embargo, aún continúa siendo un logro aislado si se considera que en el país menos del 10% de los estudiantes de carreras tecnológicas son mujeres. O cuando el INEI da cuenta de que solo el 5.4% de estudiantes mujeres encuestadas sigue alguna carrera de ingeniería (industrial, la de mayor incidencia entre ellas).

Hay especialistas que sostienen que es un problema de estereotipos que condicionan las expectativas sobre la formación profesional de hombres y mujeres y que se imparte desde el hogar a los hijos. O que los hombres se inclinan más por las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés) y las mujeres por carreras vinculadas con la salud, educación y ciencias sociales.

Lo cierto es que cada vez hay más conciencia de que promover el estudio de la tecnología entre las mujeres las ayuda no solo a acceder a mejores condiciones laborales, sino también a aportar sus conocimientos hacia un país más competitivo.

Experiencias como las de Laboratoria, que promueve el emprendimiento social femenino formando desarrolladoras web, son un ejemplo de ello. Hace falta un compromiso mayor para hacer de la ciencia una materia más atractiva de aprendizaje para las mujeres desde la escuela, a fin de preparar el camino para su formación profesional.

Acaso un cambio de mentalidad, con políticas que acaben con estereotipos, prejuicios y taras que encasillan y estigmatizan. Que esta visión de desarrollo apunte en ese camino porque el aprovechamiento de la tecnología para el desarrollo es un asunto de igualdad.