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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 22

de noviembre de 2017

JEAN PIERRE GAMARRA. DIRECTOR DE ÓPERA

“No busco hacer una ópera museo”

El director Jean Pierre Gamarra asume el reto de acercar el género a un público joven con historias clásicas ancladas al mundo de hoy.

12/11/2017


Cecilia Fernández Sívori

mfernandez@editoraperu.com.pe

Conversar despreocupadamente con uno de los más jóvenes directores peruanos de ópera escapa quizá del estereotipo que el lector promedio tiene del género y de los montajes en sí. 

Jean Pierre Gamarra, a sus 33 años, se mueve tras los bastidores del emblemático Teatro Municipal con la fuerza de un veterano, afinando detalles de lo que será una ópera audaz con el ambicioso objetivo de cazar a un público joven, sin alejar al tradicional. Se ha propuesto como tarea generar nuevos públicos, a los que busca encender mediante el arte.

–La ópera no es precisamente un género masivo, ¿qué te cautivó y a qué edad?

–A los 14 años, y sin ningún antecedente artístico en casa. Mi padre es militar y mi madre, contadora. Eso sí siempre fui amante de la música. Me di cuenta de que la ópera tenía una carga dramática que me podía contar una historia.

Jean Pierre vive en Italia, capital mundial de la ópera por excelencia, tras su paso académico por el Conservatorio y el Teatro Colón.

–Y hoy estás dirigiendo en el Municipal por tercera vez.

–Lima Ópera Fest es un festival con trabajos contemporáneos. Tengo que ver la manera de contar la historia de siglos pasados para que se entienda ahora, sin desvirtuar. La coyuntura ahora es otra. Hay que encontrar el modo de que la gente se conecte con la historia y que encuentre la esencia. Por ejemplo, hay obras que hablan del honor, de su pérdida en una joven porque la besó su enamorado. Pero hoy en día qué es el honor. Un adolescente dirá por qué perdió el honor si solo la besó. Es lo complicado cuando se trabaja en una pieza antigua. He tratado de obviar ciertos detalles que estimo no son relevantes para el público actual porque si lo hago como antes, sería una ópera museo y eso no es lo que queremos.

–Tu propuesta tiene que movilizar.

–Si no moviliza, no tiene razón de ser. Cuando me propusieron este festival, les dije hagamos Così fan tutte si queremos atraer a la gente joven; si no está vivo, no es teatro. Este público joven que va a venir podrá verse reflejado... y si eso no pasa, entonces no sirve para nada. La gente tiene que verse ahí. Es así de banal como una telenovela. Si en una novela se usan arquetipos y clichés es porque el público necesita reconocerse. En el arte debemos ser lo suficientemente humildes para entender que el público es lo más importante.

Nuevos tiempos

–Vives en Italia, el nido de la ópera, ¿crees que ya nos ganamos un espacio en la escena europea?

–Creo que sí. Juan Diego Flórez ha generado un precedente extraordinario. El Perú existe y también hay que decir que no solo es por él. Antes estuvieron Luis Alva, Ernesto Palacio y Alejandro Granda, grandes tenores en la ópera del mundo. Ahora ir como peruano a una casa de ópera es otra cosa, te reciben con una energía maravillosa.

–¿Y qué destino le ves a la escena operática peruana?

–Creo que el reto en el Perú es no dejarnos caer, no atrasarnos; seguir a la vanguardia. Porque el talento y potencial existen. Somos un país sudamericano y entiendo que tenemos realidades y prioridades entre las que no está la ópera. Y no digo que tengamos un teatro que haga ópera todo el año, pero sí es importante que se le dé cabida al menos una vez al mes, con obras con corte contemporáneo que se enfoquen, sobre todo, en los nuevos públicos y en lo que estos quieren ver.

–¿Qué sensación te produce dirigir en el Municipal?

–Es alucinante ver que ese monumento está a mi disposición. Es un honor , una gran responsabilidad. Hay doble responsabilidad, no solo por usarlo, sino también por llevar una propuesta casi antioperística.

No me interesa si al finalizar la obra el público me dice buuuu, porque eso significará que lo hice pensar y movilicé sus emociones.