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LUZ GUTIÉRREZ. DIRECTORA ARTÍSTICA

“No olvidamos nuestras raíces”

Directora del Conjunto Nacional de Folklore nos habla del proceso de construcción que mantiene fidelidad en las tradiciones del Perú.

24/3/2019


Cecilia Fernández Siivori

mfernandez@editoraperu.com.pe

El Conjunto Nacional de Folklore vuelve a los escenarios con su más reciente obra de música y danzas, Sarhua, tablas de vida. La puesta en escena, inspirada en las costumbres y tradiciones de este pueblo ayacuchano, escenifica las celebraciones, ciclos vitales y faenas comunales; así como los juegos, mitos y sucesos histórico-sociales vividos por sus pobladores, los cuales son dibujados en sus famosas tablas.

–¿Qué papel cumple el Conjunto Nacional del Folklore y qué avances considera que se dan en la preservación de nuestra identidad artística? ¿Qué hace falta?

–Creo que hoy en día los peruanos, mediante diversas disciplinas artísticas, nos sentimos más empoderados para mostrar nuestra cultura al mundo, con orgullo y sin miedo. La diversidad nos hace complejos y siempre hay algo nuevo que mostrar. Lo que hace falta son políticas que consoliden el fomento de la diversidad, interculturalidad y la educación por medio del arte y el folclor.

–¿Cómo se les prepara a los alumnos de la escuela para cumplir ese rol?

–Se les prepara desde el reconocimiento de su cuerpo y de otros cuerpos que conforman la diversidad de nuestras culturas. El Conjunto Nacional de Folklore no busca solo ejecutantes de una secuencia de pasos o coreografía, pues comprende que la investigación y el cuerpo son los principales fundamentos del movimiento.

–¿Se ha incorporado debidamente el folclor en los colegios?

–Se ha incorporado la danza en los colegios, pero nos encontramos en un proceso de saber cómo emplear esto desde la pedagogía del movimiento, el respeto mutuo, el placer de moverse, para construirnos como seres humanos. Actualmente se está avanzando en este aspecto y con la diversidad que tenemos, la danza peruana se nutre cada día más.

–¿Con una nueva mirada? 

–Hoy el artista de folclor de proyección y el artista nativo no solo miran su danza, sino también otros géneros artísticos, se influyen de nuevas tendencias y, al igual que la gastronomía, adquieren importancia a escala mundial.

Todas las sangres

La obra, que se desarrollará en el Gran Teatro Nacional, cuenta con el aporte de artistas populares de Sarhua, que han compartido sus conocimientos a los danzantes y músicos del Conjunto Nacional de Folklore. “Para esta ocasión, tomaremos como principales elementos la migración de los pobladores sarhuinos hacia Lima, su ocupación en los arenales de Chorrillos u otras zonas populosas; así como la continuidad de sus prácticas culturales y festividades adaptadas a su nuevo espacio geográfico, la urbe”, señala la directora.

–Hay una tarea importante en el Conjunto Nacional del Folklore que es la investigación, ¿cómo es ese proceso?

–El conjunto, desde sus orígenes, se preocupa por investigar y recrear las expresiones de la cultura tradicional. Se preocupa por construir la danza y la música desde los ojos de los demás, no solo de uno mismo. Esta construcción permite seguir el pulso a los pueblos y acercarnos a su vasta riqueza cultural para aprender más sobre ellos y ofrecer espectáculos de primer nivel sin olvidar nuestras raíces.

–¿Cómo se da el retorno del Conjunto Nacional de Folklore con Sarhua, tablas de vida a los escenarios?

–Esta vez retornamos con un nuevo planteamiento escénico a partir de varias preguntas que se plantean como ¿qué sucede cuando un cuerpo migra?, ¿qué es lo que gana o pierde?, ¿cómo se adapta el arte de nuestros pueblos a una urbanidad muchas veces hostil? Considerando aspectos como la migración, urbanidad y tradición, estamos construyendo escénicamente nuestra propia tabla de Sarhua.