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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MARTES 21

de noviembre de 2017

PERUANIDAD EN ESCENA

Orgullo mestizo

Con 19 danzas, en dos horas, el espectáculo Retablo Sinfónico 2017 realza la diversidad cultural como el valor de nuestra peruanidad. Las entradas de las ocho funciones de su temporada por Fiestas Patrias han sido vendidas en su totalidad.

13/7/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe


Un imponente viaje por la peruanidad. Colosal. Colorido. En 120 minutos –sin intermedios ni respiros– Retablo Sinfónico 2017, la majestuosa criatura escénica manufacturada por el Elenco Nacional de Folclore y la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario, logra su cometido: despierta el orgullo por nuestra gran herencia cultural. El corazón sale henchido de emoción; y el otro peruano, deja de ser un extraño para convertirse en un hermano. 
En el Perú de hace 15 años hubiera sido imposible pensar que un espectáculo dedicado al Perú sea exitoso. Hoy, las ocho funciones de Retablo… cuelgan el letrero de sold out, entradas agotadas. 
“Es la visión que tenemos: que los compatriotas pueden deleitarse con un espectáculo peruano, muy bueno y donde nos reflejemos”, explica Fabricio Varela, director del Elenco Nacional de Folclore (ENF). 

“Cuadros” bonitos
Cual si fuera una elucubración pictórica de Víctor Humareda, Retablo Sinfónico 2017 consta de nueve “cuadros”. Cada uno suma dos o tres danzas, según la región del país que a la ENF le interesó resaltar. 
La piel se eriza con la obertura de la propuesta: un fragmento de Rapsodia peruana, pieza del siglo XIX de Claudio Rebagliati, considerada la primera obra de fusión, pues incluye instrumentos oriundos en la música académica. De ahí saltamos a lo popular. 
El primer “cuadro” está dedicado a Lima. Valses, one step, polca. Pero con el estereotipo del callejón se rompe el canon perpetuo, chocan las civilizaciones, cuando ingresan los “Negritos de Yauyos”, con esos trajes llenos de pedrerías, y jolgorio al compás de los metales. Recuerda que Lima es más serrana que la cordillera La Viuda.   

Cambio, una constante 
Retablo debutó en setiembre de 2012. Fue la primera vez que en el Gran Teatro Nacional abría sus puertas a esa gran pieza de artesanía ayacuchana “que guarda el tesoro mestizaje y cuenta una historia rica en color, música, sensaciones, expresiones”, dice Varela. 
Como todo arte que se precie, la puesta he evolucionado a la par que el ENF maduraba. Mutó de un espectáculo más genérico hacia lo particular.  
“El tema artístico se ha ido incrementando cada vez más. Hemos ido tomando un Retablo más temático, como el dedicado a la Virgen de la Candelaria, con danzas de luces y tradicionales que se bailan en Puno cada febrero”. 
En Guanajuato (México) fuimos testigos cuando el ENF desplegó su Retablo ante más de 8,000 personas durante la inauguración del Festival Cervantino 2015, el más importante de la América morena. El público cayó a los pies del espectáculo y los medios mexicanos elogiaron la calidad de los peruanos. Ese mismo año, Retablo hizo bis de aplausos en Cali, Colombia. 

Ahora sinfónico
Para esta gala por Fiestas Patrias, a los 50 bailarines –38 del elenco permanente– se han sumado 75 músicos, tanto músicos del propio elenco, como de la OSNJB.
Retablo Sinfónico debutó el año pasado, su reposición fue motivo para mejorar lo escénico, tanto en coreografías como en elementos de luces y sonido para los Tulumayos amazónicos, las ancashinas Pallas de Corongo, Wallatas cusqueños, la Kullawa puneña los huaylarsh de chacra y de ciudad, etcétera.
El ENF busca, desde 2018, llevar Retablo por los mejores escenarios del mundo. “Y ser parte de la ruta mundial que realizan las compañías de ballet folclórico, para que se conozca y se vea la calidad de nuestro espectáculo”.