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Año del diálogo y la reconciliación nacional
JUEVES 24

de mayo de 2018

"LOS LLEVO EN EL CORAZÓN", DICE AL CONCLUIR MISA EN LAS PALMAS

Papa Francisco pide rechazar la “globalización de la indiferencia”

"Hermanos peruanos, tienen tantos motivos para esperar, lo ví y lo toqué en estos días [...] y no hay mejor manera de cuidar la esperanza que permanecer unidos".

22/1/2018


Un llamado a rechazar “la globalización de la indiferencia” y a no ser indiferentes ante los “sobrantes urbanos”, aquellas personas que no pueden vivir en condiciones dignas en las grandes ciudades, hizo el papa Francisco durante la misa multitudinaria que ofició en la base aérea de Las Palmas.

En su homilía, ante más de un millón de fieles, el sumo pontífice expresó su alegría porque en las urbes se constata que “existen ciudadanos que consiguen los medios adecuados para el desarrollo de la vida personal y familiar”.

Problema

“El problema está en que son muchísimos los no ciudadanos, los ciudadanos a medias o los sobrantes urbanos, los que están al borde de nuestros caminos, que van a vivir a las márgenes de nuestras ciudades sin condiciones necesarias para llevar una vida digna”.

En este contexto, el sucesor de Pedro manifestó que “duele constatar que muchas veces entre estos sobrantes urbanos se encuentran rostros de tantos niños y adolescentes. Se encuentra el rostro del futuro”.

Sostuvo que al presentarse esta situación en las ciudades, en los barrios, que podrían ser ambientes de encuentro, de solidaridad y de alegría, se origina el llamado “síndrome de Jonás, un espacio de huida y desconfianza, un espacio para la indiferencia, que nos transforma en anónimos y sordos ante los demás”.

“Nos convierte en seres impersonales de corazón cauterizado, y con esta actitud lastimamos el alma del pueblo, de este pueblo noble”.

Grandeza

“Como nos señalaba Benedicto XVI, la grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren […] es una sociedad cruel e inhumana”.

Evangelio

Al referirse a la proclamación del Evangelio efectuada por Jesús en las grandes ciudades de su época, Francisco recordó que esa prédica siguió en los siglos siguientes con los apóstoles, pasando por Santa Rosa de Lima, Santo Toribio de Mogrovejo, San Martín de Porres, San Juan Macías y San Francisco Solano.

El Evangelio, recalcó, “ha llegado hasta Lima, hasta nosotros, para comprometerse nuevamente como un renovado antídoto contra la globalización de la indiferencia porque ante este amor no se puede permanecer indiferente”.

“Jesús camina la ciudad, lo hace con sus discípulos y comienza a ver, a escuchar, a prestar atención a aquellos que habían sucumbido bajo el manto de la indiferencia, lapidados por el grave pecado de la corrupción”.

Su santidad enfatizó que el Señor “sigue caminando por nuestras calles, sigue, al igual que ayer, golpeando puertas, golpeando corazones para volver a encender la esperanza y los anhelos”.

“Que la degradación sea superada por la fraternidad; la injusticia, vencida por la solidaridad, y la violencia, callada con las armas de la paz”, sostuvo ante la atención de los presentes, entre ellos el presidente Pedro Pablo Kuczynski y su esposa, Nancy Lange, así como la canciller Cayetana Aljovín.

Al finalizar la misa, el cardenal Juan Luis Cipriani agradeció al papa por su visita al país. “Te has robado el corazón de todos los peruanos”, dijo el purpurado dirigiéndose al pontífice.

En respuesta, Francisco se despidió y dijo que llevaba en el corazón a todos los peruanos y que su visita ha dejado una huella en él, por lo que agradeció a todos los que hicieron posible su viaje.

Recordó que en su primer mensaje de peregrinación en suelo patrio consideró al Perú como una tierra de esperanza, por la biodiversidad que la compone y la belleza de una geografía capaz de ayudar a descubrir la presencia de Dios. 

En ese sentido, se refirió al Perú como “tierra de esperanza por la riqueza de sus tradiciones y costumbres que han marcado el alma de este pueblo”, y por los jóvenes, los cuales –refirió– no son el futuro, sino el presente del país.

Mensaje de sabiduría

En su mensaje de despedida, Francisco se dirigió a los jóvenes para pedirles que descubran la sabiduría de sus abuelos, de sus ancianos, que es el ADN que guió a sus grandes santos. Su mensaje también fue dirigido a los ancianos, a los que solicitó transmitir a las jóvenes generaciones las raíces de su pueblo y “la sabiduría del camino para llegar al cielo”.

El sumo pontífice exhortó a los fieles a no tener miedo y a ser los santos del siglo XXI.

Como parte de sus palabras finales, el vicario de Cristo invocó a los peruanos que cuiden la esperanza, que no dejen que se la roben, y para ello, aseveró, no existe mejor manera que permanecer unidos para que todos los motivos que la sostienen crezcan cada día más.

El dato

25 minutos fue el recorrido del papa por Las Palmas antes de oficiar la misa.